JEREZ: Vecinos y comerciantes del centro, hartos del mal uso de las bicicletas

La velocidad con la que muchos ciclistas circulan por las calles ha terminado ya en varios atropellos en los últimos meses. F. Pereira


Mucho se ha hablado en los últimos meses sobre la necesidad de habilitar
un carril bici en la ciudad para el transitar de todos aquellos amantes
de este vehículo, ecológico, económico y saludable. Sin embargo,
todavía estamos lejos, como ocurre en otras ciudades españolas y más si
cabe en otras ciudades europeas, de alcanzar un protocolo de seguridad y
civismo aconsejable.


Esa demandada falta de vías para la circulación ha convertido a
la ciudad en los últimos tiempos en una especie de selva en la que las
bicicletas se mueven sin ningún tipo de control por cualquier sitio. Lo
peor es que ante la falta de control, muchos aprovechan esta
circunstancia para campar a sus anchas, saltándose a la torera
señalizaciones y provocando situaciones de verdadero peligro.


Así lo corroboran comerciantes y vecinos del centro que en los
últimos meses han sufrido algún que otro atropello debido a la velocidad
con la que muchos circulan por calles en teoría peatonales como Larga,
Évora o Gravina.


Raquel, una de las vecinas afectadas, ya ha denunciado esta
situación a diversas instancias, sin que "nos propongan ningún tipo de
soluciones. La policía me dice que presente una denuncia, pero claro,
para hacerlo hay que tomar los datos a los que van en bicicleta, y si no
hay policía en ese momento, ¿cómo lo hago?".


Sus quejas vienen de largo ya que en más de una ocasión, al
tener niños pequeños, "han estado a punto de atropellármelos. Los niños
son incontrolables y en la calle Larga algunos van a gran velocidad.
Luego, si encima les dices algo se encaran contigo y te amenazan".


Además, la moda, como algunos la denominan, no sólo afecta a
unos cuantos sino que en ocasiones "son familias enteras, perfectamente
equipadas, las que van por la calle Larga sin respetar nada", confiesa
otra de las vecinas indignadas.


No un niño y sí una persona adulta sufrió hace unos días un
golpe importante cuando paseaba por la calle Évora. Afortunadamente sólo
sufrió "algunas magulladuras y varios hematomas en el brazo", asegura
uno de sus hijos, pero pudo ser peor.


Pero si los viandantes ya muestran su preocupación por estos
hechos, en la misma línea se muestran los comerciantes de la zona,
principalmente hosteleros con terrazas, que a veces se juegan el tipo
cual torero. Antonio Molinillo, propietario de La Maceta, situada en
calle Larga, asegura que "ya hemos tenido varios percances con estos
individuos que van a toda pastilla con las bicicletas sin importarle
nadie. Nos quejamos pero nadie pone una solución, y algún día va a pasar
algo grave, porque van a cincuenta por hora".


El mismo problema tienen otros establecimientos como el bar La
Cuadra, en calle Gravina, una vía muy estrecha y en la que "a veces ha
dado la casualidad que ha salido un cliente del bar y se ha tenido que
frenar porque venían las bicicletas a toda velocidad", advierte uno de
sus empleados.


Esta situación no sólo la están padeciendo en el centro, pues
algunas asociaciones de vecinos también se han puesto en contacto con
este Diario para informar sobre esta proliferación de incidentes. El
caso es que muchas bicicletas utilizan, para evitar circular por la
carretera, las aceras, una decisión que ya ha generado algunos
accidentes en diversos barrios de la ciudad debido principalmente a la
velocidad que llevan.




Vecinos y comerciantes del centro, hartos del mal uso de las bicicletas

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