LA POLICÍA VIGILARÁ MÁS A LOS CICLISTAS POR LAS ACERAS EN LOS PRÓXIMOS MESES



El Ayuntamiento lanzará junto a la Policía Local una campaña para fomentar la convivencia entre bicicletas y viandantes. 

Esta era una de las principales exigencias de las asociaciones de peatones que acaban de celebrar en Zaragoza un foro nacional

Heraldo de Aragón l Martes 25 de marzo de 2014 C. PERIBAÑEZ. ZARAGOZA. 

Las primeras multas por circular con auriculares por la calle de Alfonso I  destaparon la caja de los truenos. Desde entonces, conflictos, campañas, algún que otro susto, nuevos carriles, retoque de normativas... 

La difícil convivencia entre ciclistas y viandantes protagonizó el pasado fin de semana el tercer encuentro nacional de peatones de toda España –que acogió por primera vez Zaragoza– y es, a su vez, la piedra angular de la nueva campaña de difusión de la ordenanza ciclista que ultima el Ayuntamiento. En el citado Foro Andando, el intendente principal de Tráfico, Juan Manuel Maroto, reconoció que «el principal motivo de queja de los ciudadanos hacia la Policía Local de Zaragoza es la circulación de ciclistas por las aceras» y parece que en los próximos meses se tomarán cartas en el asunto.



La nueva campaña se hará coincidir con las temperaturas bonancibles –cuando se multiplican los usos de la bici– y no será cerrada y caduca sino sostenida en el tiempo. Los colectivos de peatones llevan meses reclamando –también el Observatorio de la Bicicleta– que se espoleen estas campañas involucrando también a la Policía Local, dado que juzgan escasas las 1.200 sanciones al año cuando se producen 80.000 desplazamientos diarios.

No obstante, Servicios Públicos apunta que «ya se han realizado tres campañas de difusión de la ordenanza y en todas se ha contado con la Policía» porque «la cuestión ciclista es transversal» y afecta a distintas áreas como Policía, Urbanismo, Infraestructuras, incluso a Medio Ambiente, en lo tocante a los caminos escolares.

Advertencias en Sagasta
El colectivo zaragozano Acera Peatonal aplaude que la Policía sancione a los conductores con comportamientos incívicos y temerarios, aunque lamenta que en otros casos los agentes se excusen argumentando que los ciclistas, al carecer de matrícula sus vehículos, no pueden ser identificados fácilmente. «Dicen que solo podrían darles el alto si los alcanzan, lo que supondría causar más peligro del que se quiere denunciar», explican.


Estas semanas sí se han multiplicado las advertencias en el cruce de Goya con Sagasta –que se encuentra en obras–, donde se han dispuesto carteles avisando del corte del carril y obligando a los ciclistas a bajar a la calzada. Muchos, no obstante, prefieren una acera de 1’5 metros y los agentes les recuerdan una y otra vez de que han de obedecer las señales.
 



Otros puntos críticos en el que entran en conflicto los intereses de las bicicletas y los peatones –y para los que estos últimos piden presencia policial continuada– son el entorno del hospital Miguel Servet, Don Jaime, la arteria peatonal de Las Delicias y los puentes de Piedra y de la Almozara.


El Consistorio tiene constancia de estas y otras calles conflictivas, en las que prevé intensificar el control ciclista, si bien asegura que no será una novedad dado que hasta la fecha se han puesto en marcha hasta tres campañas. La de 2009 se centró en divulgar la entonces recién aprobada ordenanza, la de 2010 se centró en dar a conocer las zonas 30 y las calles pacificadas, y la última, la de 2012, bajo el lema ‘Nos respetamos todos’, trató de limar asperezas entre los protagonistas de la movilidad.


Unos y otros folletos hacen hincapié, sobre todo, en que está prohibido circular por aceras cuya anchura no supere los cuatro metros, así como hacerlo con auriculares o hablando por el móvil. Las multas a las que se exponen los ciclistas que pedaleen de forma temeraria es de 450 euros, si bien la gran mayoría de infracciones son leves y su cuantía rara vez supera los 60 euros.

 
Acera Peatonal acaba de completar un dosier recopilando una docena de campañas de control del tráfico ciclista en distintas ciudades y sugiere, entre otras cosas, que a modo y semejanza de lo que se hace en Manchester, se pueda cambiar la primera multa por un curso de educación ciclista como los que se hacen en La Ciclería. Entre otras curiosidades que citan en su estudio, figuran los aparcabicis desmontables que se utilizan en San Sebastián o los recorridos y talleres sobre seguridad vial que ofrece, sobre ruedas, la Policía municipal de Madrid.

C. PERIBÁÑEZ

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