Destronemos al peatón, ¡ya!

Os dejamos un artículo sobre el que nos ha quedado unaa duda: ¿es ironía o realmente piensa conforme a lo que escribe?. Cada uno le dará su enfoque, pero las reflexiones son interesantes.

En este blog queremos dar cabida a distintas visiones de la realidad, estando o no de acuerdo con ellas.

Os dejamos con Carlos y su artículo del blog colombiano http://www.las2orillas.co

 Destronemos al peatón, ¡ya!
 
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las 2 orillas.


Por: Carlos Cadena Gaitán | octubre 15, 2013

Les quiero advertir que hay ciudadanos inescrupulosos organizándose para defender a la gente que se moviliza a pie. Si usted también cree que ese tipo de patrañas no tienen cabida en ciudades modernas, únase a mi recolección de firmas. Juntos podemos destronar a ese falso ‘rey peatón’.

No puede ser que en pleno posmodernismo motorizado, cuando comprar una moto es tan fácil como subir el sueldo a los honorables congresistas, todavía traguemos entero esa falacia de que hay que poner al peatón de primero. Peor todavía, es inaceptable que permitamos que nos quiten espacio de nuestras autopistas urbanas para supuestamente devolvérselo a esa ‘gente desmotorizada’; léase peatones y ciclistas.

Somos muchos los que estamos trabajando fuertemente para bloquear los esfuerzos de esos ciudadanos “peatoncitos”. Yo, por ejemplo, estoy comprando pintura negra para cubrir las cebras del “#ReyPeatón” que empezaron a nacer en varias ciudades de Colombia este año. Muchachitos revoltosos se han puesto a pintar peatones con coronas de reyes en cruces peligrosos, para llamar la atención simbólicamente sobre la necesidad de una revolución a favor del peatón; pues, eso dicen ellos.



  ¡No vaya a seguir el ejemplo de estos revoltosos! Foto: La Ciudad Verde. 

A mi me tocó ver estos ‘atentados’ de urbanismo táctico en Barranquilla, Villavicencio, Quibdó y Riosucio, y fue tanta la rabia que llamé a la ministra de Transporte a ver si me ayudaba a pararlos en alguna de las otras cinco ciudades que ya se contagiaron; infortunadamente, me dijeron que estaba ocupada inaugurando un gran puente, y tuitiando las fotos de una nueva doble calzada.

Promover ciudades caminables va en contra del desarrollo. ¿O me van a decir que ustedes quieren vivir en un lugar donde se puede ir a pie a traerla leche? ¿Los buñuelos en la mañana? ¡No! Tanto usted como yo queremos llegar a la panadería en carro y parquear justo al frente, en ese mismo espacio donde otra gente antisocial reclama andén y ciclorruta. Además, ¿ustedes creen que existen ciudades donde los niños caminan hasta el colegio de manera segura? ¿Ustedes creen que existen ciudades donde los grandes atractivos turísticos incluyen paseos caminables a lo largo de ríos y quebradas?


 Pregúntese: ¿usted quiere ciudades caminables? Foto: La Ciudad Verde. 

La desmotorización solo demuestra falta de desarrollo. En EE. UU., el paraíso del carro, hay hermosas ciudades grises donde se hacen más del 90% de los viajes diarios en carro; ¡ah! bella tierra prometida donde se consumen 850 millones de galones de petróleo crudo por día. 

No le pongamos mucho cuidado a las decenas de externalidades negativas de esa adicción vehicular enquistada; esos ataques verbales, aunque vienen con evidencia académica, son culpa de envidiosos antimperialistas que quisieran poderse bañar en ACPM.

Para lanzar el Manifiesto Nacional del ‘Rey Carro’ estamos conformando un gran equipo. Queremos que el lanzamiento lo lidere Simón ‘el gasolinero’ y sus otros compañeros motorizados. Para coordinar la recolección de firmas habíamos pensado en Luis Guillermo Giraldo, pero nos dicen que ya no le gusta organizar planillas. La imagen del proyecto debe ser fresca y renovadora, así que estamos decidiendo entre Samper y Pastrana, ya que ambos están volviendo a movilizar masas de caminantes en las salas VIP. 

Haremos ceremonia de premiación al final, y queremos que Luis Bedoya entregue las medallas. No se preocupen, ya le reservamos una a él, para que no tenga ninguna tentación de “engañar” las cámaras y asustar a los tuiteros.


Ayúdenos a difundir esta imagen, antes del “Manifiesto Nacional del Rey Carro”
Crédito: @LagudeloG.

Necesitamos de su ayuda con estas tres estrategias:
  1. No camine en su ciudad por nada del mundo. Así vaya a la tienda de la esquina, móntese en su carro y échele la culpa al clima.  Si usted camina, corre el riesgo de empezar a ayudar a los “peatónitos”.
  2. Promueva la construcción de costosos puentes peatonales y otras falacias urbanas. Las cebras son muy sencillas, y fuera de eso ponen al peatón (un ciudadano de segunda categoría) al mismo nivel del carro. Es necesario que esa gente, aunque tengan problemas de movilidad, comprendan lo obvio: que deben subir y bajar cientos de escalones, para permitir que nosotros los autoadictos, no tengamos que trasladar el pie derecho desde el acelerador hacia el freno.
  3. Cuando vea a un peatón intentando cruzar algún paso a riesgo (así esté demarcado como una cebra), acelere. Haga sonar el motor y pítele; si está lloviendo, pase por el charco para que chisguetee. Solo así ese peatónito aprenderá que debe respetar nuestro espacio (público).
No es suficiente con que bloqueemos el paso a un peatón. No es suficiente con hacernos los locos, mirar fijamente hacia el frente, apretar el timón del carro con una mano, la palanca de cambios con la otra, y seguir andando.

Hay que asustarlo para darle una lección, porque recuerden que así nosotros —tan leales como Roy Barreras— resistamos ante la tentación de frenar la marcha, más atrás en el taco puede venir algún personaje de corazón débil, y termine dañando toda nuestra estrategia, simplemente cediéndole el paso.

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