La ridiculez de ser peatón en Holanda



En general, ser peatón en toda Europa central y del norte está muy denigrado. Su modelo urbanístico disperso, la potencia del transporte público y los perfiles suaves hacen que todo lo que no se afronta al volante, se haga en bici o en transporte colectivo o en una combinación de ambos, dejando el placer de caminar para tramos terminales e islas peatonales de carácter comercial y de ocio.



En Holanda, dada la tremenda incidencia de la bicicleta como vehículo dominante, incluso en las distancias cortas, la marcha a pie áun está más denostada, lo que hace que caminar fuera de las islas peatonales sea a la vez ridículo y casi imposible. Basta con intentarlo. Aceras angostas o inexistentes plagadas de bicicletas aparcadas o abandonadas, o invadidas por los ciclos, con ciclomotores incluídos, cruces indescifrables en los que el peatón tiene que mirar hasta 7 veces para cerciorarse que no va a ser arrollado por, en este orden, bicis, buses, tranvías, coches o camiones y alguna que otra moto que vienen en todas direcciones con cierta superioridad.


Esto es tan acusado que, cuando se ponen a hacer una infraestructura moderna e inclusiva, normalmente dirigida a los ciclistas, que son los amos de la pista, se olvidan de las necesidades de los peatones que no son otras que evitar desniveles y otras barreras y buscar la línea recta.
Un ejemplo esclarecedor lo tenemos en una de las últimas superobras espectaculares que han inaugurado en los Países Bajos (y Planos habría que añadir).


Analizado a primera vista, para un lego de la cosa ciclista neerlandesa, sorprende la pendiente que han asignado a los ciclistas en ese tobogán fabuloso. Eso hasta que te das cuenta que los que deben afrontar esas cuestas y encima a puros peldaños. Se aprecia mejor en el video que nos facilita Mark Wagenbuur en su fabuloso blog Bicycle Dutch.

Se puede ver cómo la actividad peatonal se queda en algo recreacional, casi una atracción para menores, un juego, algo así como columpiarse. Una cosa infantil.

Comentarios

  1. El puente de abajo pueden usarlo tanto peatones como ciclistas porque tiene anchura suficiente para ello y no está prohibido el uso del puente inferior para los peatones.
    De todas formas, si la mayor parte de la población va en bici, no creo que sea ninguna discriminación que se facilite la movilidad de la bicicleta.

    Y en Zaragoza, por mucho que os empeñéis, es perfectamente factible el uso de ambas formas de movilidad. Pero TODOS tenemos que poner de nuestra parte, incluidos los peatones.
    (Os lo dice uno que es ciclista y peatón a partes iguales y que cuando va andando no se siente en peligro por culpa de las bicis...)

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Gracias por participar y ánimo con la información a ciclistas y peatones

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