¿Somos simples vehículos?

Somos seres humanos y el vehículo que empleemos para desplazarnos, siempre será accesorio

HIPÓLITO Gómez 05/10/2014 

Hace ya 101 años, Julio Camba, uno de los mejores corresponsales que ha tenido en el extranjero la prensa española, envió desde Berlín, una crónica que titulaba El transeúnte como vehículo. Releí no hace mucho y aunque entonces no debía ser tan concurrida ni tumultuosa la circulación, ya era la calle un espacio polémico por el que competían los usuarios y las ordenanzas sobre el asunto, motivaban serias discrepancias: ¿de quién es la calle, de los nudo peatones o de los que van equipados?; otra cosa: ¿es el peatón un simple vehículo?

La autoridad berlinesa dictó entonces, una disposición sobre el tráfico callejero en las que el transeúnte era considerado exactamente, decía Camba, como si fuera un coche de punto, si bien muy lento, pese a que los restantes móviles tampoco eran precisamente, centellas. De los nudo peatones se esperaba sin embargo, que pasaran en seguida, igual que hoy y que sólo se detuvieran lo indispensable; no se prohibía el simple paseo ni las conversaciones ambulantes o con paradas pero ¿hay alguien capaz de tertuliar al trote? 

Dicen que la velocidad es el único pecado que inventó el siglo XX; puede ser, pero los siglos anteriores carecían de la posibilidad de pecar de prisa por falta de máquinas ad hoc. Andolz contaba que el primer biciclo español lo construyó un amigo de Joaquín Costa al que éste envió unos planos desde la Expo Universal de París (1868), en la que Costa intervino como trabajador manual.

Ahora, Zaragoza está viviendo una "guerra civil" (incivil fue la otra, acabada hace ya 75 años) entre peatones que emplean diversos medios para desplazarse: hay peatones pedestres, peatones ciclistas y peatones motorizados. ¿Tendrá alguna de esas respetables facciones toda la razón y toda la prioridad para ocupar y usar las vías públicas? No, pero, resultando evidente que el ser humano nace de ordinario con dos piernas y ninguno de nosotros con dos o cuatro ruedas, sería bastante natural proteger de modo preferente al peatón pedestre y secundariamente, a los peatones restantes aunque sin privar a ninguno de la posibilidad de su medio de andar, voluntario o forzoso, que esa es otra.

Aunque el asunto se presta a ser tratado humorísticamente (recomiendo leer "El hombre que se compró un automóvil" de W. Fernández Flórez) hay que abordar el asunto con seriedad, sin desechar el humor, que no está reñido con aquella, sino con la solemnidad cuando ésta sólo es ridícula. Debemos celebrar que cada vez sea más frecuente en las incidencias de tráfico, que los implicados empiecen por preguntarse si sufrieron algún daño físico, comprobando luego someramente, los desperfectos de los respectivos vehículos e intercambiando los datos para lo del seguro y que terminen saludándose y siguiendo cada uno el camino con su vehículo, si el estado del mismo lo permite. Por eso, la llamo "guerra civil", porque es generalmente, civilizada; si prevalece la buena educación, la "urbanidad" que se decía antes, todo discurre pacíficamente.

En esa contienda, lo más actual ahora, parece lo relativo "al sí o al no" de la circulación por las aceras a bordo de bicicletas, lo que podrá ocasionar accidentes, sin que deje de haberlos en otros sitios de las calzadas si se mantiene la prohibición de ese tráfico, que harto difícil lo encuentro; sin que se sienta dueño de las calles, creo que el nudo peatón debe ser el más protegido de los "vehículos" que "circulen" por aquellas; están obligados a respetar los semáforos sin suponer que el nudo peatón sea por principio, un paciente Job.

También parece que, precisamente por ser el vehículo más barato (después de las piernas propias), hay que dispensar al ciclista, si se puede, vías para su empleo exclusivo y que como todos necesitamos medios de desplazamiento, incluso para deambular, debemos esmerarnos en hacerlos compatibles sin minusvalorar ninguno de los medios de transporte público y en fin, que Dios nos libre de accidentes. Pero conste que el ser humano es un bípedo o sea, que tiene dos pies, pero que es más, mucho más que un vehículo.

De esa que llamo "guerra civil" debemos extraer conclusiones que a todos nos sean útiles y sin excluir del problema ni de la solución, a los buses y taxis ni a los vehículos con vías privativas, como los trenes y los tranvías. Eso también, asegurando todos el riesgo que potencialmente, generemos.

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