EL EFECTO ACERA BICI SOBRE NUESTRAS VIDAS

Daniel Lebrato
(relato)

Un colega con el que iba en bicicleta por Sevilla a todas partes lo perdí el día que inauguraron el carril bici. Él empezó a negarse a circular por la calzada y lo siguiente fue meterse por las aceras dibujadas con itinerarios bici y, de ahí, a cualquier acera, tuviera o no los 5 metros de ancho reglamentados.

GOtra vez, vino a Sanlúcar un amigo que había pasado algún tiempo en Alemania. Le propuse ir en bici hasta las salinas, ruta bien fácil de hacer desde las Piletas, donde vivimos: se sube por Quinto Centenario y calle Puerto hasta la glorieta del Tren, donde empieza la Vía Férrea que desciende suavemente hasta Bonanza. Ese trayecto dispone de carril bici por Quinto Centenario y mi amigo lo cogió encantado mientras yo seguía por la calzada. Cuando se acabó el carril, mi amigo no tuvo más remedio que sumarse a mi ritmo y se notaba que iba desconfiado, se irritaba, ponía pegas. La vuelta la hicimos por la larga de Bonanza hasta Rubiños y San Nicolás, para salir al Paseo Marítimo hasta el chiringuito Macario, donde nos tomamos unas cañas comentando la jornada. Mi amigo hablaba del progreso y del atraso, de lo que iba de Sanlúcar a Sevilla, a Múnich, a Ámsterdam. Yo le respondí que es impensable pedir carril bici, esa especie de alfombra roja, por todas partes, y menos, en una ciudad como Sanlúcar de Barrameda. No hemos vuelto a hacer más excursiones en bicicleta y ya me veo como especie a extinguir.

La política, los ayuntamientos, las conversaciones con mi novia, todo apunta a que la bicicleta ha cambiado y nunca volverá a ser lo que fue, con sus características de sin motor y vehículo lento, que puede circular por la derecha entre el tráfico motorizado, pero también, peatón con ruedas, con ciertas licencias, como peatón, como circular por la izquierda y por itinerarios que no entrañen peligro para nadie y que a nadie molesten.

Yo vengo de esa mentalidad y voy a un mundo de bicicletas entre viandantes. Viandantes que un día conquistaron calles y espacios peatonales, ya sin coches, ahora pasean pendientes del tranvía y del paso de las bicicletas, metamorfosis particularmente visible en Sevilla, ciudad piloto de las peatonalizaciones PSOE Izquierda Unida: bicicletas que nos tocan el timbre (dicen que por nuestro bien), bicicletas que nos pasan rozando o invaden nuestra burbuja o nuestra aureola, según vayamos ese día de bien vestidos.

Peatonal era (y es) no tener que mirar donde se pisa y no ir pendientes de no meter los tacones en las vías del metrotrén ni del dibujito en el suelo del itinerario bici. ¡Cuidado, una bici! A mí, me da vergüenza. Son las bicicletas las que tendrían que estar pendientes de las personas, no las personas, de las bicicletas.

Eso tiene lo que no se asimila a tiempo o tontamente se imita como si esto fuese Holanda. De vehículo invisible, que lo era, al orgullo bici hemos pasado. Los conductores de automóviles toman venganza: ¡Al carril bici!, gritan al loco que pedalea por ‘su’ calzada. Ni por la acera ni por la calzada, ¿a dónde irá la bicicleta? A donde diga el PP, partidario de los coches, que por algo quiere meter la bicicleta urbana por cascos obligatorios y ese lenguaje de seguridad vial, salvo la matriculación voluntaria, que es lo que tendrían que hacer para combatir el robo de bicicletas y aliviarnos del peso de cadenas y pitones.

El mundo al revés. Porque la división entre ciclistas, peatones y conductores es, desde el principio, falsa. Todos somos usted mismo, que unas veces conduce (a su fin de semana), otras veces va en bici (a su trabajo) y otras, como san Fernando, va andando.

Comentarios

  1. "Peatonal era (y es) no tener que mirar donde se pisa y no ir pendientes"...tendremos pues que cortar los arboles y quitar los bancos de las calles , no vaya a ser que un peatón tropiece o se choque....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Argumento cretino donde los haya.

      Si no distingues la diferencia de peligro entre esquivar un obstáculo fijo a otro en movimiento no predecible, vuelve a la escuela. Te hace falta.

      Eliminar
    2. Carritos de bebe, sillas de ruedas, carros de compra...todos en movimiento...también habrá que quitarlos de las aceras ya que "Peatonal era (y es) no tener que mirar donde se pisa y no ir pendientes".....

      Eliminar
    3. Carritos de bebe, sillas de ruedas, carros de compra, no hacen que quienes los empujan o van en ellos dejen de ser peatones. No te equivoques

      Eliminar
    4. Pues según este artículo, por vosotros publicado, "Peatonal era (y es) no tener que mirar donde se pisa y no ir pendientes", así pues, si miran por donde se pasa o están pendientes dejan de ser peatones......Vosotros sabréis lo que publicáis. Aunque da la impresión de que no....simplemente con que ataque a la bici, ya vale...

      Eliminar
    5. No obstante, hay que señalar vuestra apertura hacia las opiniones opuestas, las cuales aceptais publicar. A cada cual los suyo.

      Eliminar
  2. Estoy de acuerdo con el artículo, en general, pero sobre todo con el párrafo: «Peatonal [... ] bicicletas». La invasión de las aceras por las bicicletas es de vergüenza. ¡Bicicletas por las aceras, no! Por cierto, excelente el artículo de hoy de Javier Marías en El País. Algo de esto dice.

    ResponderEliminar
  3. Es cierto, excelente artículo donde al señor Marias parece que además de molestarle los acompañantes en las visitas a los museos, claro no somos de su nivel intelectual, le molestan los perros, los manifestantes, los procesionarios, los maratones, los manteros ( con lo que llevan encima, pobres)....Vamos que le molestamos todos...Como puede verse,todo un ejemplo de tolerancia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Acabáramos.

      El señor Marías es un intolerante (que he pillao el sarcasmo) porque protesta por la mala educación, el incivismo y la falta de respeto por el espacio público.

      Pues ya sabe, Sr. Marías, la próxima vez vocifere, grite, avasalle e invada el espacio público con sus aficiones particulares, que así se convertirá en un ejemplo de tolerancia y será respetado por el anónimo opinante.

      Anónimo que parece que no tiene mejor cosa que hacer que comentar en un blog de una asociación que no tolera.

      Venga, a intolerar a otra parte, que no tengo tiempo de responderos y los de esta asociación son tan, tan tolerantes que permiten comentarios sin censura.

      Eliminar

Publicar un comentario

Gracias por participar y ánimo con la información a ciclistas y peatones

Entradas populares de este blog

LA PEATONALIZACIÓN, A PASO LENTO EN ZARAGOZA

BOFETADAS CON SUTILEZA

Las aceras no son para las bicicletas