MEJORAS PEATONALES DEL TRANVÍA

#EnPrimaveraRespetaLaAcera

claxon y reducir velocidad en zonas sensibles

Tras el atropello de 2 mujeres en 10 días, Acera Peatonal propone el uso de un claxon para alertar en casos de peligro inminente y una reducción de la velocidad en las zonas sensibles.

Parece evidente que la principal responsabilidad por los atropellos es de los peatones que invaden la vía que también son los que sufren el daño más grave.  Por eso creemos que también el tranvía debe adoptar ciertas medidas, sobre todo en  tramos que se han revelado especialmente delicados.

El tilín tilín es simpático pero no suficiente

Los dos últimos atropellos producidos en 10 días refuerzan una petición que nos han planteado en numerosas ocasiones: el tranvía necesita un sistema de aviso acústico, un claxon, que sólo emplee en casos de peligro inminente.

La simpática campanita (audio adjunto) advierte su presencia al llegar a las paradas, a velocidades muy bajas, a los usuarios que ya lo esperan, pero no es suficientemente perceptible en zonas de más tráfico y por personas que deambulan distraídas.

Sin embargo un aviso tipo claxon, de uso restringido a situaciones apuradas, permitiría a estos peatones percatarse de la inminente llegada del convoy, evitando que invadiesen la vía y se produjese un fatal atropello.

Limitar la velocidad en zonas sensibles

En septiembre de 2014 una mujer falleció al invadir la vía y ser atropellada por el tranvía en las proximidades de la parada del Hospital Miguel Servet. Fue el tercer atropello en esa zona.

Tras comprobar “in situ” la velocidad de los tranvías en el entorno del Hospital, entre la plaza del Emperador Carlos V y el Convento de Jerusalén, pudimos comprobar que el tranvía se aproxima a más de 35 km/h y que a los pocos metros de arrancar ya supera los 30 km/h. Esta velocidad excesiva deja un escasísimo margen de reacción a los peatones que puedan invadir la vía y hace necesaria una mayor distancia para frenar.

A lo largo del trazado del tranvía existen distintos límites de velocidad, de forma que el conductor recibe una señal acústica si circula a una velocidad superior a la establecida en un tramo. Por ejemplo la zona del Coso está limitada a 20 km/h, y la conexión entre Plaza de Paraíso y Gran Vía.

Sin embargo, en el entorno del Hospital Miguel Servet, con hasta 4 pasos de peatones, no hay establecida ninguna limitación especial. Es una zona de intenso tránsito peatonal, de personas que muchas veces van abstraídas pensando en su visita al hospital, y que para cruzar deben atravesar 4 carriles de vehículos y las dos vías del tranvía. En esa zona se han producido al menos 3 atropellos a peatones, uno desgraciadamente mortal.

Tranvías de Zaragoza colocó carteles para concienciar a los peatones y una señal para que el tranvía haga sonar su campana. Medidas que estimamos insuficientes.

En esta zona sensible, y en otras que se puedan identificar,  proponemos que se limite a 20km/h la velocidad. El tranvía requeriría menor espacio de frenada, y los peatones tendrían más tiempo para reaccionar. La afección a los tiempos de recorrido sería de escasos segundos, y la ganancia en seguridad sería importante

Una nueva movilidad, también más segura

No somos expertos en tranvías ni en claxones, pero sí trabajamos para mejorar las condiciones de los peatones, y creemos que estas medidas, de fácil aplicación, merecen cuando menos su consideración por Tranvías de Zaragoza.

Una movilidad que pone en el centro a las personas se preocupa del medioambiente, la agilidad, la accesibilidad, y también de la seguridad activa y pasiva, y un medio moderno como el tranvía debe seguir contribuyendo a esta movilidad centrada en las personas.

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