LA BATALLA DE LAS ACERAS

LA ROTONDA
Por José Luis de Arce

NO puede decirse que sea, ni mucho menos, una causa perdida el empeño que está poniendo la asociación Acera Peatonal en su demanda de devolver las aceras a quienes debieran ser sus exclusivos usuarios: los peatones.
 
Peatones, viandantes y ciudadanos de a pie que han visto su ya de por sí arriesgada travesía por las calles complicada por la incomodidad de los ciclistas incívicos a los que el ayuntamiento no sabemos si es que no puede, no sabe o no quieremeter en cintura. Porque normas haberlas haylas, pero la tolerancia, el buenismo simplón o el miedo, quién sabe, hace que los agentes a quienes compete ordenar el tráfico y garantizar la seguridad ciudadana se llamen andanas y se queden mirando al tendido es posturas estatuarias. Dontancredistas.

La cosa es que el asunto de la invasión de las aceras ha llegado ya al Congreso de los Diputados a través de la comisión de SeguridadVial y los grupos parlamentarios van a disponer de una información con la que orientar las normas del Reglamento de circulación. Y esta no es la única buena noticia: resulta que Izquierda Unida, que hasta ahora semostraba reticente con el asunto bicis-aceras, ha pedido que se destinen 100.000 euros a cursos de formación «para que los ciclistas circulen por las calzadas » debido al conflicto que se está viviendo en las aceras de Zaragoza.
 
No obstante la toma de conciencia que todas estas acciones suponen para la causa y que permiten hacer visible el problema, hay que recordar que es el Ayuntamiento quien tendría que tomar de una vez las riendas del asunto, ponerse serio, ordenar a su policía una actuación diligente y punitiva; máxime cuando algunos de los colectivos ciclistas organizados que existen en la ciudad están por la labor y dando muestras de un sentido común del que nuestras autoridades en lamateria parecen carecer.
 
Si a esa disciplina urbana exigible a quienes cabalgan sobre dos ruedas se uniera una verdadera reglamentación de las condiciones de circulación de las bicicletas con un sistema de identificación obligatorio y la tenencia de un seguro, las cosas irían mejor para todos. Porque para resolver esta clase de cuestiones, a las que sistemáticamente hacen oídos sordos las administraciones, no basta el hartazgo ciudadano ni la queja en la barra del bar: hay que revolver, darmal, denunciar, comparecer en los medios y ser tenaces en esta lucha por la conquista de las aceras.
 
Aunque sea lamentable que en una sociedad madura se produzcan estas disfunciones debidas a una permisividadmal entendida.
 
Si nos hablan de «pacificación» de las vías urbanas, no nos tomen el pelo, ¡caramba!: los peatones exigimos paz también en las aceras por las que andamos y lo cierto es que las bicicletas circulando a su libérrimo albedrío se han convertido en un peligro que es necesario eliminar.
 
Por eso desde muchas instancias, y en concreto el firmante, apoyamos desde el principio a la asociación Acera Peatonal y le pedimos que no desmaye. Y hacemos nuestro el eslogan que ha difundido por internet: «Mientras haya una bici por la acera y un policía local que no sancione, seguiremos luchando».

Publicado en Heraldo de Aragón 04/12/2013

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