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martes, 30 de enero de 2018

El conflicto entre ciclistas y peatones, la mayor preocupación entre los burgaleses

La discusión entre acera y calzada no está resuelta/PCR
La discusión entre acera y calzada no está resuelta / PCR

De las 39 propuestas de particulares y colectivos para incluir en la Ordenanza de Movilidad, 23 tienen que ver con la circulación de bicicletas

Cristina López Reques
Burgos

A la población burgalesa le preocupa la convivencia entre las bicicletas y los peatones. Y esa preocupación ha quedado de manifiesto con las aportaciones que, tanto particulares como colectivos, han enviado para que puedan ser incluidas en la próxima Ordenanza de Movilidad del Ayuntamiento.

En total, se han registrado 39 propuestas, de las cuales 29 han sido aportadas por ciudadanos a título personal y 23 de ellas tienen que ver con la circulación de bicicletas. En concreto, con el «conflicto» entre los ciclistas y los peatones, algo que «no es una novedad», tal y como ha afirmado Gema Conde, concejala de Seguridad Ciudadana, y que, por ello, «esta ordenanza tiene que resolverlo». La principal situación de conflicto se da en la vía pública, cuando bicicleta y peatón comparten espacio.

Estos y otros temas son los que deberán analizar una veintena de organizaciones que forman el grupo de trabajo encargado de confeccionar la nueva Ordenanza de Movilidad. Dichas organizaciones recibirán un correo electrónico con todas las aportaciones, para que puedan valorarlas antes del 28 de febrero, fecha en la que tendrá lugar la primera reunión del grupo y «en la que se decidirá cuáles pueden ser incorporadas a la ordenanza», según ha informado Conde.

A partir de entonces, el objetivo del Gabinete de Movilidad es «intentar alcanzar un acuerdo con todos los grupos en el primer semestre del año», ha afirmado la concejala. De no ser así, ha continuado, «se comenzará a negociar para conformar una mayoría política suficiente para aprobar el documento», ya que en este momento el Ayuntamiento no dispone de mayoría absoluta. Como última opción, en caso de que los acuerdos anteriores no se consigan, habría que esperar al momento en el que el Consistorio disponga de esa mayoría estable, «algo que no sería una buena noticia para la ciudad», ha concluido Conde.

Además, en las próximas semanas se mantendrá una reunión con la Jefatura Provincial de Tráfico, ya que siguen trabajando en la modificación del Reglamento General de Circulación. «si la ordenanza se aprueba antes que la norma estatal, no tendremos inconveniente en modificar aquellos puntos que no sean acordes, pero ahora no podemos seguir esperando a eso», ha informado Conde.

lunes, 22 de enero de 2018

VILA-REAL: LA POLICÍA LOCAL REALIZARÁ UNA CAMPAÑA PARA CONCILIAR A LOS CICLISTAS CON LOS PEATONES

Se multará a los conductores de bicis que vayan por aceras o espacios prohibidos

J. C.
21/01/2018

La Policía Local de Vila-real realizará, del 22 al 28 de enero, una segunda edición de su campaña de seguridad de bicis y peatones, con el objetivo de garantizar la seguridad y favorecer la convivencia y la habitabilidad de la ciudad.

La iniciativa contará con la participación de las unidades de Tráfico, Atestados y de Respuesta Policial (URP), y servirá para «favorecer el respeto y la coexistencia en el uso del espacio público por parte de ciclistas y viandantes, ya que cada vez hay más usuarios de la bicicleta como medio de movilidad urbano saludable y sostenible», explica la concejala de Seguridad Ciudadana, Silvia Gómez.

En este sentido, Gómez asegura que «tratándose de la segunda edición, se denunciarán todas aquellas infracciones que se observen, ya que todos debemos ser conscientes de que el espacio público es de todos y que todos, incluidos los peatones, debemos respetar las normas para que todo funcione correctamente y puedan evitarse accidentes».

La campaña incidirá en el hecho de que las bicicletas, aunque cuenten con características especiales, son vehículos y, por tanto, su uso está sometido a las medidas de circulación que garanticen la seguridad de viandantes, ciclistas y el resto de conductores.


ORDENANZA //
«La ordenanza municipal de tráfico permite circular bicis en calles peatonales, como Major Sant Jaume, plaza Major o Pere Gil, pero nunca por las aceras», insiste Gómez, quien recuerda que, cuando se circula por zonas para viandantes, los ciclistas «tienen que adecuar su velocidad a la de las personas que van caminando, sin exceder nunca de los 10 kilómetros por hora y evitando acercarse a fachadas».

Entre las infracciones más comunes, además de transitar con los ciclos por la acera, destacan el incumplimiento de la normativa de circulación por áreas peatonales, no llevar la iluminación correspondiente de noche, conducir con auriculares o hablando por el móvil y no llevar casco homologado por las vías urbanas en menores de 16 años.

martes, 16 de enero de 2018

Las denuncias a ciclistas en Granada se duplican en un año

El incremento responde al mayor uso de la bici y a las reclamaciones de los vecinos, que pidieron mayor control a estos vehículos

La Policía Local registró en 2017 un total de 73 partes, la mayoría por ignorar semáforos en rojo

El Ideal
JAVIER MORALES
Martes, 16 enero 2018

Con el desembarco de las aplicaciones privadas de alquiler -o uso compartido-, las calles de la capital lucen a rebosar de bicicletas. Circulan en la calzada y los carriles bici, y se ven aparcadas en los barrotes habilitados para ello. Pero también 'surcan' aceras angostas a toda velocidad y se diseminan estacionadas sobre los adoquines dificultando el paso a los peatones. La bici está de moda y la Policía Local ha advertido de que prestará especial atención a los ciclistas y sancionará los comportamientos incívicos. En el año 2017, los agentes locales impusieron el doble de denuncias a ciclistas que el año anterior. En concreto, la Policía contabiliza 73 denuncias en el término municipal en 2017, frente a las 38 de 2016.

De acuerdo con la concejala de Movilidad y Seguridad Ciudadana, Raquel Ruz, el incremento en el número de denuncias responde a la conjunción de dos hechos. Por un lado, se ha incrementado notablemente el uso de la bici, tal y como han constatado los técnicos del ramo. Por otro, las asociaciones vecinales, a través de las distintas juntas municipales de distrito, trasladaron al Ayuntamiento su inquietud ante las escenas que cada día contemplaban: bicicletas en las aceras, ciclistas que obviaban 'stops' y semáforos en rojo... «Se ha realizado una mayor vigilancia. La bicicleta es difícil de identificar, porque o lo paras en ese momento o nada, porque no tienen matrícula. Pero sí es cierto que a raíz de las quejas en las juntas de distrito se ha incrementado la vigilancia», señala Ruz.

En rojo

La mayoría de las denuncias en 2017 (42) son por hacer caso omiso a semáforos en rojo, al igual que en 2016. En uno de estos hechos denunciados se añade que la infracción dio lugar a «una grave situación de peligro». De acuerdo con el Código de Tráfico y Seguridad Vial, saltarse un semáforo en bicicleta, lo mismo que en coche o moto, es motivo de una infracción de carácter grave, por lo que el ciclista se enfrenta a una multa de 200 euros (100 euros si se abona en los 20 días posteriores a la formulación de la denuncia). En contra de la costumbre extendida entre algunos habituales de la bici, tienen la misma obligación que el resto de vehículos a la hora de detenerse frente a los semáforos y señales de stop.

El segundo incumplimiento de la normativa más frecuente en los últimos meses fue circular por la acera o zonas peatonales, con 9 denuncias en total. Según el Código de Tráfico, «la circulación de toda clase de vehículos en ningún caso deberá efectuarse por las aceras y demás zonas peatonales». Sin embargo, la Ordenanza Municipal de Circulación de Peatones y Ciclistas de Granada añade que «de manera excepcional, se permitirá la circulación de bicicletas por aceras en calles con calzada no pacificada, en las que no exista vía ciclista señalizada, únicamente cuando la intensidad del tráfico en calzada disuada de la utilización de la misma».

Deben cumplirse algunos requisitos, entre otros que la acera disponga de cuatro metros de ancho y al menos tres estén libres de mobiliario, arbolado u obstáculos fijos y que no haya aglomeración de viandantes.

Añade la ordenanza que «el Ayuntamiento señalizará este tipo de calles», no obstante, tal extremo no queda recogido en los folletos promocionales que el Área de Movilidad distribuye, por ejemplo, entre los escolares. De hecho, no tienen esta señalización zonas como los tramos de Camino de Ronda en los que se pierde el carril bici, y en los que los velocípedos no tienen más remedio que continuar por la acera o 'tirarse' a la calzada: el carril se corta en seco hasta en cuatro ocasiones. No en vano, uno de los 'vacíos' se extiende más de 200 metros, desde Ancha de Gracia hasta Alhamar.

Paseos prohibidos

Paseos como el Bulevar de Constitución o la Carrera de la Virgen podrían considerarse una 'autovía' para bicicletas; pero no lo son. Y aquí sí hay señales específicas que prohíben sin excepciones la entrada a las bicis. Son excepción a todos los casos los niños de ocho años, que pueden ir por la acera siempre que vayan acompañados de adultos y no superen los 10 kilómetros por hora.

Por lo que respecta al aparcamiento, han sido dos las multas registradas durante lo que va de año por estacionar sobre aceras o zonas peatonales obstaculizando el paso de los peatones. Recuerda la Policía Local que los lugares idóneos para aparcar son las marquesinas, los barrotes habilitados para ello en las calles. Según la web del Área de Movilidad son 73 los aparcabicis distribuidos a lo largo y ancho de la capital.

Tal y como aparece reflejado en el folleto informativo editado por el Ayuntamiento, en caso de que no haya aparcabicis, pueden ser amarradas a elementos del mobiliario urbano, incluidas señales de tráfico, siempre que no dificulten el paso a los peatones. Hay que respetar una zona de un metro y medio como mínimo de espacio para los viandantes. No se pueden amarrar a árboles ni a señales de tráfico, si dificultan la visibilidad de estas.

Lógicamente, tampoco se pueden estacionar bicicletas en los lugares prohibidos por el Código de Tráfico, como los vados. Aunque en el registro de la Policía Local no aparece ninguna denuncia por aparcamientos en estas zonas en 2017, en el año anterior sí hubo una multa por este motivo. También hubo otra por no obedecer la señal de entrada prohibida a toda clase de vehículos, por conducir bajo los efectos de estupefacientes, otra por no ceder el paso en intersecciones reguladas por la señal del triángulo invertido y tres por arrojar en la vía o sus inmediaciones objetos que pueden poner en peligro la seguridad vial.

Por otro lado, llama la atención la cantidad de denuncias por manejar la bici con auriculares o hablando por el teléfono móvil: 16 en total, repartidas equitativamente entre ambos incumplimientos de la normativa. Ambas están también tipificadas como infracciones graves.

Completan el cupo de denuncias la conducción de forma negligente (1) o sin la diligencia y precaución necesarias para evitar todo daño propio (1).

Luces y casco

Aunque no aparece en el capítulo de sanciones e infracciones, y por tanto tampoco en las estadísticas de la Policía Local, la normativa municipal recoge la obligatoriedad de que las bicis, cuando circulen por la noche o en condiciones de baja visibilidad «deberán disponer de luces y/o reflectantes que las hagan suficientemente visibles para todos los usuarios de la vía pública».

Sí hace referencia al alumbrado el Reglamento General de Vehículos, que señala que las bicicletas deben disponer de un sistema adecuado de freno delantero y trasero, timbre, luz de posición delantera y trasera, catadióptricos traseros y laterales no triangulares y catadióptricos en los pedales.

Por lo que respecta al uso del casco, la norma municipal lo recomienda pero no señala su obligatoriedad, salvo para los menores de edad. El Reglamento General de Circulación advierte de que el uso es obligatorio para todos los ciclistas, independientemente de la edad, en las vías interurbanas.

domingo, 14 de enero de 2018

Las bicicletas no son para las aceras

El Digital de Albacete

12 enero, 2018

/Nacho López y Sandra Manzanares/ Vídeo: María Esperanza Panduro/

Albacete cuenta con 40 kilómetros de carril bici, que son cada vez más utilizados por los ciclistas. Y es que las bicicletas han dejado de ser solo para el verano, pasando a formar parte del día a día de los albaceteños. Una mayor utilización de la bici que implica también concienciar al resto de vecinos en pos de la buena convivencia.

Hay peatones que sienten vulnerados sus derechos por los ciclistas, ciclistas que se sienten “en peligro” cuando circulan por la carretera y conductores de vehículos a quienes les “molesta” la irrupción de las bicicletas en la calzada. En lo que los albaceteños sí coinciden es en que la regulación sobre el uso de la bicicleta en ciudad “debería estar más controlada” y con ello, dar un buen uso a los carriles bici.

Circular por la acera

Hasta septiembre de 2017 se controlaron a 2.600 ciclistas en Albacete, denunciándose a 117 personas, de las que 70 circulaban por la acera, siendo ésta la infracción por la que más ciclistas resultan sancionados. Ante las dudas que puedan surgir sobre la utilización de la bicicleta en ciudad, la reglamentación de tráfico lo dice claro: no se contempla la circulación por la acera con este vehículo.

Así nos lo explica el jefe de la Policía Local, Pascual Martínez, quien resalta que “el ciclista tiene que circular por el carril bici, por la calzada si no hay carril bici, y por tanto, nunca por la acera”. También se refiere Martínez a las zonas de parques, remarcando que el ciclista puede circular por ellas siempre y cuando lo haga a una velocidad similar a la que lo puede hacer un peatón.

Peatones y ciclistas

Y es que, si los peatones son vulnerables, los ciclistas, también. Como refleja el concejal de Movilidad Urbana, Paco Navarro, “siempre ha de ser el peatón el centro de las políticas de movilidad y seguridad vial, pero en un escalón inmediato hay que situar al ciclista”. En este sentido, Navarro argumenta que los usuarios de la bici también son “vulnerables”, y que además, generan un “beneficio” a la sociedad con su apuesta por un medio de transporte más sostenible.

Del mismo modo que el ciclista no puede circular por la acera ni cruzar por el paso de peatones si no hay carril bici, el peatón debe respetar los espacios destinados a los ciclistas. Normas de convivencia ciudadana que se enseñan a en el Parque Infantil de Tráfico y a través de diversas campañas promovidas por el Ayuntamiento de Albacete, en las que participa la Policía Local, pues la educación vial tiene presencia permanente en cualquier etapa de la vida.

Seguridad vial

“El conocimiento de la norma y el respeto también es nuestra propia seguridad”, incide Martínez, con quien coincide el presidente de la Asociación de Ciclistas Urbanos de Albacete, Felipe Castillo. Colectivo que pide una mayor seguridad en las calles para los propios ciclistas con medidas como puede ser continuar con el trazado de carriles bici en calles con gran afluencia de tráfico, la reducción de velocidad de los vehículos o la instauración de más zonas peatonales que permitan el paso de bicicletas.

Y es que, Castillo considera que “todo el mundo debe utilizar la ciudad, pero hacia un modelo más sostenible e integrador en el que la bicicleta debe jugar un papel importante”, concluye. Un cambio que pasa por la educación y la seguridad vial. Fórmula de convivencia y respeto en nuestras calles.


http://www.eldigitaldealbacete.com/2018/01/12/video-las-bicicletas-no-las-aceras/

miércoles, 10 de enero de 2018

SALAMANCA el 'carril bici' no es para pasear: cien señales nos lo recordarán

Aunque la legislación permite multar al peatón, como hacen Sevilla, Zaragoza o Alicante, en Salamanca aún no se ha optado por sancionar

04.01.2018
 
Un carril bici con una señal sobrepuesta.
Hasta 270 euros de multa pueden imponerse en Sevilla a los peatones que transiten de forma continuada por el carril bici. Las ordenanzas de Zaragoza y Alicante también contemplan sanciones para los viandantes que invaden los viales de uso exclusivo para ciclistas. León sigue sus pasos y está tramitando una normativa que incluye esa conducta como infracción.

Por el contrario, en Salamanca aún no se ha optado por la vía punitiva para hacer frente a un comportamiento muy habitual que pone en riesgo la seguridad de ciclistas y peatones. Por ahora, el Ayuntamiento ha optado por concienciar a la población y en las últimas semanas ha instalado en la red de carril bici más de un centenar de carteles en los que se deja clara la prohibición de usar estos viales tanto para pasear como para practicar "running".

En la última década, el carril bici de la capital del Tormes ha experimentado un enorme desarrollo. De los 1,5 kilómetros con los que contaba en 2007, hoy casi llega a los treinta. En paralelo a este impulso de los viales para ciclistas, el número de salmantinos que se desplazan en bicicleta por la ciudad se ha multiplicado. Frente a ese escenario, la Ordenanza de Tráfico y Seguridad Vial de Salamanca está desactualizada. Fue aprobada en junio de 2001, fecha en la que el municipio no contaba ni siquiera con un pequeño tramo de carril bici. Por ello, en la normativa no se hace ni una sola referencia a este tipo de viales y, por tanto, tampoco a las posibles sanciones derivadas de su mal uso.

No obstante, la legislación nacional en materia de tráfico y circulación sí permite a la Policía Local multar a aquellos viandantes que pasean o corren por los viales verdes, un comportamiento que durante los últimos años ha generado numerosas protestas por parte de los ciclistas. Aún así, el Ayuntamiento ha confiado hasta el momento en que, antes de recurrir a la vía punitiva, las campañas informativas y medidas de concienciación pueden ser suficientes. Por ello, no existen sanciones a peatones por transitar por el carril bici, al igual que tampoco las hay por no cruzar la calzada por los pasos de peatones.

viernes, 29 de diciembre de 2017

¡Providencia (CHILE): las veredas son para los peatones!

Eda Cleary (vecina de Providencia, Junta de Vecinos N° 5A El Bosque Oriente)

Señor Director:  

En el artículo publicado hace unos días por El Mostrador “Providencia: el paso siguiente”, sus autores mencionan como uno de los “progresos” de la actual gestión comunal lo que denominan la introducción de un “concepto más complejo de movilidad urbana” a pesar de su tono crítico con la alcaldía actual. Sorprende esta afirmación si se constata que nuestra comuna sufre a partir de Errázuriz los nefastos efectos de un escandaloso impulso “irresponsable” y “voluntarista” del ciclismo en las veredas. Los vecinos estamos hartos del uso manipulador del lenguaje para esconder la incapacidad de formular políticas públicas comunales racionales cumpliendo con lo básico de todo proceso de planificación: diagnóstico certero, proposición de un plan de inversiones, búsqueda de financiamiento, ejecución, puesta en práctica, evaluación y corrección. Si no se cumplen estas reglas, lo “participativo” y lo “dialogante” del proceso no sirven de nada.

En una entrevista la alcaldesa Errázuriz confesó su receta para gobernar Providencia: “diálogo más diálogo” y cuando eso no resulta “seguir con el diálogo”. Si bien es cierto el diálogo es necesario en cualquier gobierno democrático, si éste no se ajusta a la ley, se torna un diálogo entre sordos. La Ley de Tránsito dispone que las veredas o aceras son exclusivamente peatonales. Por otro lado, los alcaldes podrán extender permisos especiales de uso de la vía pública o de las veredas en caso de emergencias, de celebraciones y otros, pero en ningún caso en forma permanente y que altere el orden dispuesto por la ley válida para todos por igual. Carabineros tiene la misión de mantener el orden público y coordinarse con las alcaldías para el cumplimiento de sus labores.

La alcaldesa decidió impulsar el uso de las bicicletas en Providencia argumentando que era un medio “limpio” de transporte. Provocó una explosión de expectativas antes de planificar nada, cuyo resultado ha sido la invasión de las veredas de Providencia por parte de ciclistas a toda hora del día, haciendo peligroso el uso de las veredas por parte de los peatones de toda edad. Ante mis reclamos, la Oficina de Atención del Vecino de Providencia me contestó por mail que este era un problema de “convivencia” entre ciclistas y peatones en la vereda. Que había que aprender a “compartir” los espacios públicos. La irracionalidad y el voluntarismo de esta aseveración es insultante.

¿Quién enseñará a los ciclistas a respetar a los peatones? La respuesta es NADIE. A diario soportamos la insolencia de ciclistas “empoderados” por la alcaldesa y que se sienten éticamente superiores por usar un medio de transporte ecológico. Transitan a altas velocidades por las veredas, a veces en patota, tocando la bocina para que los peatones se corran y los dejen pasar. Si no les dan la pasada “a tiempo”, muchos ciclistas garabatean y ofenden a las personas sin contemplaciones, se pasan a las franjas verdes de las veredas destruyendo el pasto y escuchando al mismo tiempo música con audífonos. No conocen ninguna regla de tránsito y los peatones tenemos que estar atentos a los ciclistas en ambas direcciones para que no nos atropellen.

La 19° Comisaría de Carabineros se ha adaptado a esta política alcaldicia renunciando a su misión de hacer cumplir la ley de tránsito como lo hacen en la vía pública. La única medida que han tomado en conjunto con la alcaldesa es enviar a tres carabineros en bicicleta a “rogarles” a los ciclistas que se bajen de la vereda en una comuna de más de 200.000 habitantes y con una población flotante de cientos de miles de personas diarias adicionales. Juzgue usted!!! Es decir, estamos en el “sálvense quien pueda” y ante una ética institucional “sin obligaciones ni sanciones”.

 Fue tanta la presión y los reclamos de vecinos contra esta situación, que la alcaldía se vio obligada a colgar carteles en la comuna que dicen que las veredas son peatonales, pero sin disponer ninguna medida para que esta regla se cumpliera. Los ciclistas siguen siendo dueños y señores de las veredas cuando lo estimen conveniente y los automovilistas no necesitan incomodarse pues ocupan la vía pública en forma exclusiva.

En todas las grandes ciudades del mundo como Berlín, Londres o París, los ciclistas circulan por ciclovías o en su defecto en la franja derecha de la vía pública. Para ello las autoridades fijan reglas claras y multas contra quienes contravienen esta norma. Los automovilistas saben que deben respetar a los ciclistas y éstos a su vez entienden que deben conocer y respetar las reglas del tránsito por su propia seguridad y la de los demás y las cosas funcionan. ¿Por qué no habría de funcionar en Chile?

Al parecer a la alcaldesa y a sus equipos no les importa la experiencia internacional. Se escudan en que el Ministerio de Transporte es la institución llamada a regular esta situación. Mientras tanto insisten en la interpretación “mañosa” de la ley en nuestra comuna y le disputan el espacio a los peatones transformando este conflicto en un “asunto entre privados”. Su obligación es impulsar una política pública consistente en base a la ley y que garantice la movilidad de todos los miembros del tránsito con un mínimo de seguridad con claras reglas. El mencionado “nuevo concepto de movilidad urbana” ha dejado al criterio de cada cual como debe comportarse en los espacios públicos.

En el marco del actual estado de cosas, donde ya una vecina falleció a causa del atropello por parte de un ciclista, sin contar los numerosos peatones accidentados, lo único que cabe es hacer cumplir la ley vigente y mejorarla. Los automovilistas deben respetar a los ciclistas en la vía pública haciendo uso del único instrumento eficaz a nivel mundial que son las multas. Por otro lado y en relación a las multas contra ciclistas infractores de la ley, el Ministerio de Transporte debe exigirles sacar una patente en su respectiva comuna, hacer un curso de tránsito, portar su carnet de identidad y hacerlos claramente individualizables como cualquier automovilista que usa la vía pública y que atropella a otro o causa un accidente. Se debe introducir la obligación de un seguro contra accidentes para los ciclistas también. Actualmente Carabineros no tiene derecho a retenerles el carnet de identidad como se hace cuando se les pasa partes a los conductores de vehículos porque no tienen registro de ninguna especie ni en la comuna ni en ninguna parte.

El “paso siguiente” en Providencia, es que las nuevas autoridades tomen conciencia de este problema mayor y lo resuelvan racionalmente cumpliendo con estándares internacionales. No basta con que el ciclismo sea un medio de transporte limpio, se requiere también que sea sustentable socialmente.

¡Las veredas son para los peatones¡

lunes, 18 de diciembre de 2017

DESEMPODERAR A LAS BICIS EN LAS ACERAS Y A LOS COCHES EN LAS CALZADAS

por Eneko Astigarraga

Parece ilegítimo, para aquellas personas que demuestran haber asumido que desempoderar al coche en la calzada es una batalla perdida o un camino demasiado largo, proponer el descabalgamiento de los ciclistas refugiados en las aceras.

Así lo demuestra la sorpresa mezclada con indignación que exhiben esos presuntos defensores de la bicicleta cuando se les recuerda de manera amable o por vía legal que las bicicletas no pueden ni deben circular por las aceras, que les hace inferir el abandono de esa opción de movilidad en favor de otras menos deseables bajo la amenaza: "si no puedo andar por las aceras, entonces dejo la bici". Como si lo que llevan unos años haciendo, por pura inoperancia de los gobernantes de turno y por el mero hecho de haber sido consentido, fuera natural e incluso nos hicieran un favor haciéndolo.

Nunca se ha podido circular por las aceras en bicicleta. Nunca de una manera indiscriminada e incondicional, como se está haciendo hoy en día en muchas ciudades. Siempre ha sido de manera excepcional y en condiciones de excepcionalidad (paseos, parques, menores, etc.) Pero el interés y/o la cobardía de muchos políticos gobernantes y de todo el lobby empresarial y social que mantiene la industria del coche han permitido o, en muchos casos, ha fomentado esta deriva, con el objetivo de mantener la predominancia y la prioridad de elección del coche como medio de transporte, incluso asumiendo unos costes y unos daños colaterales descabellados.

Esto ha generado un agravio terrible entre la mayoría peatonal, convirtiendo espacios anárquicos y tranquilos en vías de circulación, donde se ha reproducido la relación prepotente que sufrían los ciclistas por parte de los automovilistas, convirtiendo a aquellas víctimas en los actuales verdugos.

Ahora que algunos gobernantes han tratado de retomar el asunto y reconducirlo hacia donde, por lógica, nunca debería haber dejado de estar, resulta que se encuentran con resistencias por todos lados. Y se encuentran, en esto de las bicis (pero si habláramos del transporte público la tesitura no cambiaría mucho), con resistencias no ya sólo del conservadurismo "autocrático" (de auto) clásico representado por todo ese lobby que defiende el uso del coche a capa y espada, sino ahora también con toda esa gente que se ha incorporado al uso de la bicicleta de manera anómala e irregular y que no sabe ni quiere saber nada de otra cosa que no sea circular por carriles bici y por aceras y parques, sea en las condiciones que sea.

Esa es la situación, ese es el reto y esta es la encomienda: hay que recordar a la población en general que el uso abusivo que se está haciendo del coche en la ciudad es insostenible y que las calles no deberían servir principalmente para circular y aparcar coches, motos o bicis, sino para aprovecharlas para realizar la vida pública en condiciones agradables, seguras, limpias e igualitarias. Y, puestos en ello, deberíamos recordar que, aunque las bicicletas sean más bienvenidas que los automóviles, que las motos y que los buses, deben respetar esta encomienda y cooperar en la amabilización de las calles, en el calmado del tráfico, en el respeto escrupuloso e incondicional de las aceras, de las plazas y de los parques como espacios sin circulación. Y luego estarán las excepciones.

Así pues, queridísimos y queridísimas ciclistas con vocación de peatones, no vamos a contar con vosotras ni con vosotros en esta misión, porque, aunque os sintáis víctimas de un engaño histórico que os hizo creer que andar en bici de cualquier manera era bueno así porque sí, queremos que sepáis que vuestra práctica no es bienvenida en la ciudad del futuro, que es esa donde el coche no va a ser aceptado y donde las bicicletas y el transporte público van a rendir pleitesía incondicional a las personas de a pie.

Vuestra insumisión la tomaremos como una resistencia al cambio, normal pero no deseable, y por tanto trabajaremos para desautorizaros por medios asertivos o coercitivos, si los primeros no funcionan, que, visto lo visto, parece que va a ser que no.

Pero no va a bastar sólo con trabajar contra esta práctica generalizada. Hay que empezar desempoderando a los automovilistas, sean conductores de coches, de motos, de furgos o de buses, en la calzada, donde nunca debieron haber sido tan poderosos. Recordando, vigilando y castigando si es caso las malas prácticas. Controlando velocidades, conductas, faltas de respeto, pretensiones y cualquier indicio de violencia vial.

Otro día hablamos de patinetes, scooters, bicis, sillas, coches y camiones eléctricos, si os parece. Mis mejores deseos para el fin de año.

martes, 23 de mayo de 2017

Ciclistas sobre la acera

Cristina Cerdá
València 22.04.2017
Levante EMV

Caminaba por la acera de Micer Mascó y antes de llegar al cruce con Armando Palacio Valdés, pasó junto a mí una bici con un chico de unos 40 años (yo soy mucho mayor) y giró siguiendo la acera, por delante de la salida de un comercio y por entre la terraza y la puerta de una cafetería.

Enseguida llegó una chica que iba con él y a la que cuando ya estaba a mi lado, le dije que tenía un carril bici justo a 2 metros, y que se lo dijera a su novio por si no se habían enterado. A lo que me contestó, que ella iba a un patio de esa acera y que porqué lo tenía que hacer (¿por no molestar y ser tan fácil com bajarse de la bici e ir andando, o ir por el carril bici y cruzar la calle si el patio está enfrente?) y yo le dije que no tenía razón, que yo cuando voy en coche, si no tengo una calle en la dirección que voy tengo que buscar la correcta y no me subo por la acera.

Seguí andando y ella siguió y ya chillando me dijo que quién era yo para decirle nada, a lo que le contesté desde el otro lado de la calle que era alguien a la que había atropellado una bicicleta (hecho que ocurrió al salir del portal de mi casa hace años). Y encima me dijo también que yo estaba mal situada, en ese momento pisaba el carril bici junto al paso de peatones, por lo que me situé encima del paso cebra.

Esto ya era irrisorio, pero entonces llegó la perla: «En vez de meterte con los ciclistas, métete con los que roban, métete con los de Gürtel» (?). A todo esto llegó acompañante y me dijo que me fuera a mi casa y luego que «me fuera a tomar por c...». Como les dije que eran unos maleducados y que qué tenía que ver una cosa con la otra, ella siguió con el «métete con los que roban en el gobierno».

Todavía estoy alucinando con la discusión.

jueves, 19 de enero de 2017

CICLEATONES y Madrid. Carta abierta al delegado Javier Barbero

Madrid, a 12 de diciembre de 2016.

Sr. Delegado de Área de Gobierno de Salud. Seguridad y Emergencias, Javier Barbero.

Me pongo en contacto con usted para hacerle partícipe de mi indignación por la laxitud con que la Policía Municipal y Agentes de Movilidad bajo su mando hacen cumplir el artículo 39 de la Ordenanza de Movilidad vigente en cuanto a la circulación de bicicletas por las aceras y zonas peatonales. Me permito recordarle, que el mencionado artículo indica que “salvo en zonas habilitadas al efecto, se prohíbe la circulación de bicicletas por las aceras y demás zonas peatonales”. Como usted sabrá, los ciclistas urbanos que cumplimos la Ordenanza denominamos, despectivamente, a estos incívicos ciudadanos como cicleatones.

Existen zonas céntricas peatonales muy concurridas, no siempre debidamente señalizadas, como las calles Fuencarral, Arenal, Montera, Preciados, Cuesta de Moyano o la mismísima Puerta del Sol, en las que las bicicletas, tanto privadas como del servicio público BiciMAD, circulan tan a su antojo que las están haciendo suyas y convirtiendo, por el ilegal uso diario, en virtuales corredores de paso que legitiman el denominado cicleatonismo. No creo necesario recordar el enorme esfuerzo que ha supuesto para los anteriores gobernantes municipales esta reconquista peatonal del Centro y la gran aceptación que acaban teniendo, una vez superado el griterío, este tipo de arriesgadas decisiones.

En el caso de la Gran Vía o la plaza del Callao, en estos días se está dando la paradoja de que mientras se están poniendo en práctica medidas para ampliar provisionalmente las aceras, impidiendo incluso aparcar a las motos, sin embargo, no se persigue el rampante cicleatonismo por parte de los muchos agentes municipales apostados en la zona y encargados, mucho más en estos días, de velar por una correcta Movilidad. Indignante es el caso de los agentes de Policía Municipal destacados en la oficina de Atención al Ciudadano de la calle Montera que ven pasar los bólidos por su puerta sin inmutarse y, por tanto, sin cumplir con su obligación. Eso, lamentablemente, legitima el cicleatonismo ante el resto de los madrileños y turistas.

De continuarse con esta tolerancia, y de aumentar el uso de la bicicleta como medio de transporte en la zona centro, gracias también a las anunciadas extensiones de las APRs, puede llegar a darse el caso de que estas céntricas zonas peatonales acaben siendo dominadas por las bicicletas en detrimento de los peatones, lo que no parece, aunque a veces lo dudo por la falta de contundencia, el objetivo que persigue este Ayuntamiento.

Por todo lo cual, le exijo haga cumplir la Ordenanza de Movilidad en tan estratégicas zonas, haciendo extensivo el cumplimiento de la misma al resto de las aceras y zonas peatonales del resto de la Ciudad de Madrid. Así mismo, le pido que inste mediante informes a los departamentos correspondientes a la colocación de señales de prohibición de circulación de bicicletas y de indicación de que hay que poner pie a tierra, y por lo tanto, convertirse en peatón, para convivir en armonía con el resto de peatones. Armonía que, aprovecho para reclamarlo, se quiebra en no pocas ocasiones por la celeridad con que circulan los vehículos a motor autorizados para carga y descarga. Porque, Sr. Barbero, a ver si vamos a perseguir a los cicleatones y vamos dejar campar a sus anchas a los cochistas, dando con ello argumentos, torpes y reduccionistas, a los ciclistas defensores de la circulación por las aceras.

El peatón, Sr, Barbero, es un rey aún sin corona. Hoy en día, no sólo debe defender con uñas y dientes lo ganado al coche, sino reconquistar lo perdido en todos estos años a costa de intolerantes y carpetovetónicos politicos.Y no es tolerable que mientras que se lucha, encarnizadamente y en los tribunales, contra ese usurpador de espacios urbanos que es el coche, por inoperancia, usted dirá, se vuelva a abrir la puerta a un enfrentamiento entre ciclistas y peatones que, bueno es recordar, provocaron los gobernantes anteriores diseñando docenas de inútiles aceras bicis y dando carta blanca al apestoso depredador. Y siguen.

Atentamente,

Carlos Blanco @deteibols

NOTA: El contenido de esta publicación ha sido trasladado al delegado por correo electrónico.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Si sacar las bicis de las aceras nos cuesta que algunas personas renuncien a la bici, el precio merece la pena

15 Nov 2016

Es exactamente lo que mucha gente no está dispuesta a asumir después de demasiados años de consentir algo que nunca tendría que haber ocurrido en ciudades donde la gente mayoritariamente sigue desplazándose a pie y donde, por encima de eso, la gente tiene derecho a estar tranquila en las zonas libres de circulación.

Es curioso que sólo enunciarlo suene a una especie de traición a la bicicleta como opción deseable, pero nada más lejos de eso. La bicicleta sólo tiene y tendrá sentido si es capaz de respetar las normas del juego y la principal es que hay sitios por donde no puede circular, por definición. Ignorar esto es hacerle flaco favor a la bicicleta y es hacerle flaco favor a la ciudad.

Haber consentido durante más de una década que las cosas se hayan hecho mal, fundamentalmente por no perjudicar los intereses del coche en la ciudad, no justifica que se deban legitimar ni consolida ningún derecho. Que los responsables de la movilidad en algunas ciudades (demasiadas) hayan sido tan insensatos de haber organizado buena parte de la circulación ciclista en plataformas peatonales no sirve más que para explicar esta deriva, pero no la hace deseable, sostenible ni asumible.

Así pues, basta ya de hacer la vista gorda sobre este asunto y basta ya de mirar a otra parte cuando se está ocupando el lugar que no nos corresponde. No hay excusa para hacerlo.


¿Y qué hacemos con el miedo?

El miedo es tan libre como injustificado muchas veces y depende más de una percepción subjetiva o de la experiencia o la falta de ella, que de circunstancias objetivas. El miedo a compartir la calzada no puede ser nunca la razón que nos induzca a consentir que las bicis se suban a las aceras. Según esta lógica, el día que los motoristas aduzcan miedo, tendrán el mismo derecho a invadir aceras, plazas y parques como cualquier otra persona ¿no?

Hay que educar a los usuarios de las calles que compartir los espacios de circulación es lo propio entre vehículos, y que vehículos tan deseables como las bicicletas para una ciudad tienen que tener un tratamiento especial de respeto en la calzada. Pero esto sólo se consigue si la gente que anda en bici lo hace de una manera digna y segura y eso sólo se hace ocupando un espacio suficiente para circular: un carril. Tan fácil como eso.

Claro que habrá excepciones, pero, como tales, no dejan de justificar la regla, así que las trataremos como lo que son

viernes, 29 de julio de 2016

Tercio de ciclistas

Una de esas cosas que aunque no lo parezca están prohibidas: circular en bicicleta por la acera

PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA
El Correo 11 julio 2016

Una de las cosas nuevas que pueden pasarte en la ciudad es que te atropelle una bicicleta. Yo estoy a favor. No es bueno que nuestra vida urbana se amodorre. Una capital moderna como la nuestra debe evitar hundirse en lo previsible, multiplicar lo anodino, instalarse en la rutina. Una ciudad viva tiene el deber de ser también una caja de sorpresas.

Salir de casa y no saber a qué nueva forma de morir quedas expuesto es algo que, como urbanita, te hace sentir en el lugar adecuado. «Back in town, nigga», te dices cuando vas a por el pan y ves venir contra ti a la primera bici de préstamo municipal propulsada por lo que parece ser un ciclista aficionado (avanza en zigzag) pero también un psicópata profesional (no muestra respeto por la vida humana).

Modestia aparte, yo a esta clase de ciclistas ya les pego recortes. Me los dejo llegar mucho, dándoles el pecho, y luego les sorprendo con un quiebro, amagando hacia un lado y saliendo por el otro, despacito y con pinturería, puede que incluso girando sobre mí mismo y mirando con una sonrisa al tendido, por si estuviese Ava Gardner. Sería raro, pero si en ese momento me pasa alguien un par de banderillas, yo creo que, movido por la emoción, vuelvo a citar al ciclista y le clavo un par al violín en todo lo alto, terminando al tiempo en la comisaría y en la portada del 'Aplausos'.

Hablo por supuesto de los ciclistas que circulan por la acera, no de los que lo hacen correctamente por la calzada, los bidegorris o las amplias zonas peatonales. No es infrecuente además que estos ciclistas de acera no parezcan tener muy claro cómo va lo de pedalear y mantener el equilibrio. Es como si estuviesen de prácticas y, en lugar de un descampado, hubiesen escogido Alameda de Urquijo para entrenar un poco. Que con frecuencia lo hagan con bicis municipales hace pensar que hay quien entiende este servicio como una especie de juego o pasatiempo y evita la carretera, por peligrosa, para pasar a encarnar personalmente el peligro sobre la acera.

Es probable que mucha gente no sepa que circular en bicicleta por la acera está prohibido, a menos de que seas un niño menor de siete años y vayas acompañado de un adulto. Hay ayuntamientos que han intentado permitir de algún modo el tráfico de ciclistas entre los peatones, pero se ha terminado imponiendo siempre la norma superior, que en este caso es el Código de Circulación. Sucede porque las bicicletas son vehículos. No importa que en la biografía de cada cual comenzasen siendo juguetes.

A veces, en fin, los ciclistas de acera también hablan por el móvil mientras pedalean. Siempre es instructivo comprobar cómo hay gente capaz de utilizar un medio de transporte tan pacífico y sensato de un modo tan catastrófico. No podemos descartar que el motivo de este comportamiento sea la venganza. Los ciclistas son maltratados por el tráfico rodado y ni siquiera pueden usar los bidegorris en condiciones. Es muy curioso: hay peatones que parecen creer que esos trazados rojizos son algo así como pistas olímpicas diseñadas para ellos, es decir, para los que pasean realmente bien.

Bastaría con poner un poco de interés en la convivencia urbana para sacar las bicicletas de las aceras. Personalmente, creo que no afectaría mucho a mi vida emparentada con el riesgo. Me encuentro muy preparado y tengo ya ciertas ganas de comenzar a recortar 'segways', los chismes chorras con motor. Su lidia en las aceras entrañará nuevas complicaciones, pero también una mayor vistosidad de cara al aficionado.

lunes, 11 de abril de 2016

CARRILES BICI… Sobran las palabras

por Ana Mengíbar 

en El digital de tenerife

En la web municipal se publica una noticia, con fecha 21 de marzo y título: “La Junta de Gobierno aprueba la inversión de 1,4 millones en cinco proyectos de obras”. En los párrafos 2 y 3 dice:
“En primer término, se aprobó el expediente relativo a la contratación de las obras del proyecto de ejecución del ‘Carril-bici’, en el frente de la antigua batería militar de San Francisco. Permitirá la inversión de 185.000 euros y tiene un plazo de ejecución de cinco meses.

A juicio del sexto teniente de alcalde y concejal de Infraestructuras, José Alberto Díaz Estébanez, “es un paso más dentro del anhelo de todos los santacruceros de poder contar con un carril bici que recorra el frente marítimo del municipio, que estamos acometiendo por tramos y tendrá una longitud total de 10 kilómetros”.

Pueden ver la noticia completa en: http://www.santacruzdetenerife.es/actualidad/noticias/noticia/articulo/la-junta-de-gobierno-aprueba-la-inversion-de-14-millones-en-cinco-proyectos-de-obras/

Por otro lado, en las noticias del CERMI ESTATAL, se observa otra de fecha 27 de marzo y título: “El CERMI reclama a los ayuntamientos, que no permitan los carriles-bici en las aceras”. En el tercer párrafo dice:
“El CERMI pide a los entes locales que hasta tanto se consiga modificar la normativa estatal para impedir la instalación de vías ciclistas en las aceras –ahora son las propias corporaciones locales las que deciden sobre la implantación o no de carriles-bici en las aceras-, adopten el acuerdo de reservar las aceras para el uso exclusivo de los peatones, que son la parte más débil de potenciales usuarios.”

Pueden ver la noticia completa en: http://www.cermi.es/es-ES/Noticias/Paginas/Inicio.aspx?TSMEIdNot=7575
 

La indicación de “hasta tanto se consiga modificar la normativa estatal” responde a que existe un borrador de modificación del reglamento, que la DGT ha comunicado al CERMI, en el que se recoge su solicitud de que las aceras sean para los peatones y se prohíban los carriles-bici sobre ellas.

Pueden comprobar la afirmación en: http://acerapeatonal.blogspot.com.es/2015/05/la-dgt-anticipa-que-el-proximo.HTML

Por si fuera poco, existe una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, por la que obliga al Ayuntamiento de Zaragoza a eliminar los carriles-bici de las aceras. Dicha sentencia (2012) fue recurrida por el Ayuntamiento y ha sido desestimado el recurso, obligó al ayuntamiento a modificar la Ordenanza que los regulaba… Pero no queda solo en la eliminación del carril-bici en las aceras. La sentencia contempla la prohibición de bicicletas en parques públicos, paseos centrales y zonas peatonales.

Pueden comprobar la información en: http://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza_provincia/zaragoza/2014/09/10/el_tsja_rechaza_recurso_del_ayuntamiento_obliga_prohibir_las_bicis_por_las_aceras_309276_301.HTML

Dicho todo esto, creo que “sobran las palabras”…

Ana Mengíbar
Debemos construir un mundo para todos.

jueves, 3 de marzo de 2016

Acera Peatonal confía en que el Ayuntamiento de Zaragoza siga el ejemplo de Valencia y erradique las 'aceras-bici'

29/02/2016 en Heraldo.es

Esta organización recuerda que estos carriles son contrarias a la ordenanza de supresión de barreras de la ciudad.

El colectivo Acera Peatonal ha confiado en que el Ayuntamiento de Zaragoza siga el ejemplo del consistorio de Valencia de no construir más 'aceras-bici' y erradicar las existentes y hacer una campaña de información con la empresa de bicicleta pública.
A juicio de Acera Peatonal, el compromiso del Ayuntamiento de Valencia, adoptado en el marco de la primera sesión sectorial de la bicicleta de la Mesa de la Movilidad, "marca un camino que Zaragoza debe empezar a recorrer".

Desde este colectivo han enfatizado que "hay que erradicar los carriles bici del espacio dedicado a los peatones, porque generan numerosos conflictos".


Este ejemplo de Valencia lo han contrapuesto con el de Zaragoza, donde en la reunión del pasado mes de enero del Observatorio de la bicicleta, los colectivos invitados "criticamos nuevamente la existencia de 'aceras-bici ilegales', y pedimos un compromiso formal para no construir infraestructuras ciclistas en detrimento de los peatones, como el adoptado a petición del Foro Valenciano de la Bici".

En este sentido, han subrayado que "necesitamos un compromiso claro" para evitar actuaciones como la reciente ampliación de la 'acera-bici' de la plaza Emperador Carlos V, realizada por el actual equipo de Gobierno, y se han preguntado si tal compromiso "llegará este año".

En una nota de prensa, han recordado que en la citada reunión se le ha solicitado al consejero municipal de Urbanismo y Sostenibilidad, Pablo Muñoz, que destine parte del presupuesto de fomento de la bicicleta a eliminar 'aceras-bici ilegales'.

Aunque Pablo Muñoz "se comprometió a comenzar eliminando la acera bici que rodea el centro comercial Aragonia, se ha mostrado reticente a eliminar la pintada hace dos años en la acera de Avenida Academia General Militar o la de Plaza Emperador Carlos V, a pesar de que los colectivos le han recordado que son totalmente ilegales por contrarias a la Ley de accesibilidad Universal y Ordenanza supresión de barreras de Zaragoza", han detallado.
 

Campaña
Para Acera Peatonal la promoción de la bicicleta "debe corregir los errores, no perpetuarlos" para seguidamente exigir una campaña informativa para peatones, ciclistas y conductores, "de manera todos sepamos por dónde podemos circular y cómo hacerlo".

Este colectivo ciclista ha vuelto a exponer el ejemplo de Valencia para considerar que "sería muy importante" la participación de la concesionaria del servicio Bizi, que posibilita 6.500 viajes diarios en sus bicis, y que es una petición que ya han trasladado hace tres años.

Tras preguntarse si será posible este año, han apuntado que en su día Muñoz manifestó su intención favorable, "aunque sin definir fechas ni contenidos, y mientras muchos ciclistas han vuelto a las aceras", han concluido.

viernes, 15 de enero de 2016

CERMI lamenta la dejación de Interior para impedir la instalación de carriles-bici en las aceras

Exige al próximo Gobierno que preserve la integridad y la seguridad de los peatones con discapacidad y mayores.

07/01/2016 NOTA DE PRENSA

El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) ha lamentado la dejación de la Dirección General de Tráfico y del Ministerio del Interior que no han sido capaces durante esta Legislatura de aprobar la modificación del Reglamento General de Circulación en la que se hubiera impedido la instalación de carriles-bici en las aceras de las ciudades y pueblos.

La normativa vigente deja a decisión de las Corporaciones Locales la instalación de carriles-bici en las aceras de las vías urbanas, facultad que muchos ayuntamientos han usado para permitir estos circuitos, desoyendo las demandas de las organizaciones de personas con discapacidad y mayores, que han venido reclamando una regulación que priorice a los peatones más vulnerables, sin perjudicar la movilidad sostenible, que en todo caso ha de tener garantizado su desarrollo mediante carriles-bici en las calzadas, sin necesidad de ocupar las aceras.

En la reforma del Reglamento General de Circulación que el Gobierno tendría que haber aprobado y que finalmente no se ha materializado, por la renuncia de Interior a llevarla a efecto, tras largos y tortuosos meses de tramitación, debería haber aparecido en normativa estatal la prohibición de usar las aceras como vías habilitadas para la instalación de los carriles-bici, sin posibilidad de decisión municipal.

El movimiento de la discapacidad espera del nuevo Gobierno un compromiso real con los derechos preferenciales de los peatones más vulnerables que se traduzca en una regulación que sin menoscabar la movilidad sostenible garantice la libertad y la seguridad de los desplazamientos de las personas con discapacidad y mayores.

http://www.discapnet.es/Castellano/Actualidad/Discapacidad/el-cermi-lamenta-la-dejacion-de-interior-para-impedir.aspx

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Las bicicletas en las aceras infunden cada vez más miedo a los mayores



Servimedia / Madrid- 21/04/2015
 



Los carriles bici que proliferan por los municipios españoles en los últimos años generan cada vez más miedo entre las personas mayores de 65 años, por temor a ser atropelladas y perder autonomía en su vida cotidiana ante las lesiones físicas que pueden provocar este tipo de accidentes.

Así se desprende del estudio 'Movilidad senior, el camino de todos', elaborado por el RACE (Real Automóvil Club de España) y Liberty Seguros con el objetivo fundamental de reducir los accidentes de tráfico en uno de los colectivos más vulnerables en materia de seguridad vial: los mayores de 65 años.

El estudio, presentado este martes en una rueda de prensa en Madrid, se extrae de una campaña realizada en el último trimestre del año pasado por el RACE y Liberty Seguros, a través de la cual 670 personas mayores de 65 años residentes en ciudades con más de 50.000 habitantes (Badajoz, Granada, Salamanca, Santiago de Compostela y Toledo) contestaron a un cuestionario.

El director de Seguridad Vial del RACE, Tomás Santa Cecilia, señaló que las personas mayores suponen un 18% de la población en España y representan a cerca del 30% de las víctimas mortales en accidentes de tráfico en 2013.

De hecho, los últimos datos consolidados de la Dirección General de Tráfico (DGT) reflejan que en 2013 se registraron alrededor de 11.300 víctimas mayores de 65 años por accidentes de tráfico, entre fallecidos, heridos leves y graves, 500 de ellos con resultado de muerte, la mitad de ellos por atropello.

Santa Cecilia indicó que una de las conclusiones del estudio es que "empieza a haber una demanda muy clara del riesgo que suponen las bicicletas en las aceras", cuando este tipo de vehículos representan a cerca de un 1,5% de los desplazamientos urbanos.

Por su parte, David Fernández, técnico de Movilidad y Seguridad Vial del RACE, indicó que la investigación refleja la "percepción del miedo" de los mayores hacia las bicicletas en las aceras. "Les produce un cierto temor que les atropellen, por las lesiones que les puede ocasionar e incluso generar pánico a salir a la calle", añadió.


CIUDADES NO ADAPTADAS

El estudio señala que la radiografía del accidente de tráfico en el que se ve implicada una persona mayor de 65 años en España ocurre en un entorno urbano, en un trayecto peatonal y sin compañía, generalmente un recorrido cotidiano y al cruzar por un lugar indebido por no haber un paso de peatones cerca de su trayecto habitual o por la escasez de tiempo para cruzar una calle con el semáforo en rojo.

El 70% de los mayores realiza los mismos itinerarios todos los días, sobre todo para comprar en los días laborales y como ocio los fines de semana, y un 15,9% tiene un problema físico para andar por el que le hace depender de otra persona para desplazarse.

Uno de cada cinco mayores de 65 años asegura que su ciudad no está suficientemente adaptada a sus necesidades de movilidad en lo relativo a calles y transporte público accesibles, información peatonal, seguridad y y aceras anchas.

Santa Cecilia enumeró las recomendaciones que el RACE hace a las administraciones públicas a raíz del estudio, fundamentalmente enfocadas en "la clara necesidad de actuar en materia de seguridad vial en el colectivo de mayhores de 65 años". "No son personas imprudentes, sino víctimas de los accidentes de tráfico", añadió.

Entre ellas, están la supresión de barreras arquitectónicas y las instalación de más rampas y aceras anchas, la mejora de las infraestructuras (fundamentalmente aceras y calzadas), más tiempo en los cruces de peatones ante un semáforo en rojo y campañas de seguridad vial enfocadas hacia este colectivo vulnerable.

Por su parte, Juan Miguel Estallo, director de Cliente y Seguridad Vial del Grupo Liberty Seguros, añadió que los mayores deben respetar las normas de seguridad vial, ser conscientes de sus limitaciones físicas, cruzar siempre por las zonas habilitadas y asegurarse de que son vistos por los conductores, y las administraciones públicas tienen que mejorar las zonas peatonales, facilitar la visibilidad en los puntos de cruce y "trabajar de manera sistemática en planes de movilidad" para el colectivo senior.

martes, 13 de octubre de 2015

San Sebastián multará a los ciclistas que circulen por la acera

Publicado por: Ciclosferaon: octubre 13, 2015

El Ayuntamiento de San Sebastián multará a los ciclistas que circulen “de forma inadecuada” por la acera y zonas peatonales, así como a los que usen auriculares o el teléfono móvil.

San Sebastián declara la guerra a los ciclistas que circulen por las aceras. Así se desprende de la rueda de prensa ofrecida por la concejal de Movilidad y Transporte, Pilar Arana, en la que avanzó que la Policía multará a partir de ahora a todos aquellos ciclistas que se comporten“de manera inadecuada”.

Arana explicó que, el pasado mes de julio, el Consistorio puso en marcha una campaña “amable” para informar a los ciclistas que llevasen a cabo prácticas que van en contra del reglamento. Desde entonces, el Ayuntamiento (gobernado desde las pasadas elecciones municipales por el PNV) ha seguido recibiendo quejas por parte de los donostiarras, por lo que el equipo de gobierno ha decidido dar un paso más.

La campaña, que ha dado comienzo este mismo lunes, multará a los infractores con cantidades que oscilan entre los 50 y los 90 euros, en el caso de las sanciones leves, y entre 90 y 300, en el de las más graves.

Ni móvil ni cascos

“En una primera fase, las sanciones se centrarán en la circulación de bicicletas por las aceras, aunque los agentes de movilidad serán vigilantes con otras infracciones como hablar por el teléfono móvil o circular utilizando auriculares”, ha explicado Arana. Asimismo, la edil apuntó que, tras esta primera fase de la campaña, se analizará la situación para seguir trabajando “en aras de conseguir una circulación y una convivencia pacíficaentre ciclistas y peatones”.

La concejala también aprovechó la rueda de prensa para recalcar la buena salud de la que goza el ciclismo urbano en San Sebastián, y puso datos encima de la mesa: cada día se realizan más de 18.000 desplazamientos en bicicleta, un medio de transporte que se quiere “fomentar” desde el Consistorio, pero siempre “siguiendo las normas”.

jueves, 1 de octubre de 2015

PEATONES: la acera es vuestra


publicado en madridenbicicleta.es por Ciclista urbano. Cronista de lo impublicable


En los años setenta, los coches y sus conductores despreciaban a los ciclistas, de tan pocos y tan insignificantes que éramos en Madrid. Cuando empezamos a ser más y a organizarnos, en los ochenta, reaccionaron. Fue entonces cuando se las arreglaron para que los alcaldes de turno nos encontraran acomodo en las aceras-bici, en la Casa de Campo, en la Fiesta de la Bicicleta y en su obra maestra (Manzano + Gallardón), el Anillo. La cosa funcionó a la perfección porque esta continuada segregación convirtió, como si de un encantamiento se tratara, en autosegregados de serie a la inmensa mayoría de los nuevos ciclistas. Este confinamiento provocó, de propina, una rivalidad entre peatones y ciclistas que se radicaliza día a día.

Ha llegado el momento de acabar con este enfrentamiento de una puñetera vez.




ESPECTATIVAS


Con el gobierno de Ahora Madrid, el objetivo de que la bicicleta se integre en el tráfico urbano puede convertirse en realidad si se controlan algunos devaneos domingueros y las presiones de los carrileros no se salen de madre. La alcaldesa monta en bici y el equipo que la asesora está muy sensibilizado con la insoportable contaminación de la capital. Reducir el impacto del coche, fomentar el transporte público y el uso de la bicicleta como alternativa, entre sus prioridades.

Pero para que este órdago funcione, hace falta una decisión política que nos permita coger,-esta vez, si- la buena ola que nos viene de Europa y a la que deberían subirse la Comunidad y el Consorcio. También, se hace necesaria una buena dosis de vaselina en materia de comunicación, porque la contracomunicación del lobby del coche va a pisar el acelerador del miedo a fondo. Por supuesto, hacemos falta los ciclistas urbanos, tanto la avant-garde, otrora resistencia, como los valerosos noveles. Y, cómo no, hacen, hacemos, falta los ciudadanos peatones.

Pero: ¿Cómo vamos a enfrentar este reto si la guerra fría nos mantiene atrincherados a los peatones frente a los ciclistas urbanos?

 

EL TERRITORIO

A lo largo de todos estos años me he preguntado acerca del motivo por el cual muchos peatones rechazan, incluso odian, a los ciclistas urbanos de Madrid. He llegado a la conclusión de que la causa principal es, nada nuevo en el panorama bélico mundial, la defensa del territorio. En la guerra anterior, la que libraron el coche y el peatón, el enemigo fue tan poderoso que apenas hubo resistencia. Tal fue su poder, que nos acostumbraron a una ciudad llena de vías rápidas y semáforos cortos, de minúsculas aceras y de ahumadas plazas, de ruidosas dobles filas y de pertinaces atascos, y nos obligaron a refugiamos en los parques para hablar de nuestras cosas y respirar a fondo. Y en eso, llegó la bici.

Cuando arribaron los ciclistas expulsados de la calzada paulatinamente, usurparon las minúsculas aceras a través de una infraestructura denominada acera-bici y las hicieron, más que peligrosas, conflictivas. Y este conflicto, marcó la relación bici-peatón en los años venideros. A través del Anillo, los ciclistas entraron también en los parques e incomodaron a niños y ancianos, que ya se habían acostumbrado a la puñetera pelota. A la velocidad de las motos, entraron, entramos, en El Engendro (Madrid-Río), y los placenteros paseos dominicales en familia comenzaron a hacerse con retrovisor. Por si fuera poco, esas diabólicas BiciMAD y esos ignorantes cicleatones obligan a muchos vecinos a hacer un ceda el paso cada vez que salen del portal o de una tienda ¡Y todo ello, hay que joderse, a pesar de que tienen, tenemos, la prioridad por ley y por ordenanza! ¿Cómo narices no nos van a odiar si hemos invadido la reserva india a la que los habían, nos habían, confinado?

 

ACERABICISMO

Por desgracia, Madrid no ha sido la excepción. El acerabicismo, la sublimación de la segregación, es la muestra de una nefasta época de desarrollo insostenible en la que no había alcaldes que tuvieran narices ni convicciones para robarle espacio al coche, pero sí la cobardía de quitárselo al peatón, “por su seguridad”, claro. Esta complacencia ha hecho mucho daño al ciclismo urbano español y ha retrasado la integración de la bicicleta como medio de transporte un par de preciosas décadas en las que bajar de la acera a la calzada era como subir el Everest. Mientras Europa florecía, España, se marchitaba. Ya sabéis,el pertinaz retraso.

Algunas ciudades han optado por ampliar esta obsoleta y antinatural red de carriles -los kilómetros de carril por ciclista cuadrado dan muchos puntos bikefriendly- con otros, más o menos segregados en la calzada, y mejorar su trazado y señalización. Otras, con el mayor descaro, siguen quitando espacio a los peatones y lo venden bajo el concepto de “convivencia” en amplios espacios peatonales, o lo camuflan bajo el nombre genérico de carril-bici para burlar las ordenanzas. La calzada (por dónde pasan los coches) ni pisarla; La palabra “acera”, ni mentarla. Una cosa es que no se atrevan a importunar al coche y otra es que se les revuelvan los peatones, que ahora son mucho más listos y se van al juzgado a las primeras de cambio.

 

MADRÍ

En la actualidad, la práctica totalidad de las “vías ciclistas” (¿Qué os parece el eufemismo municipal?) que confluyen al Anillo Verde “Ciclista” (otro) de Madrid y otras muchas que no, son aceritas o acerazas-bici, es decir, que usurpan el espacio peatonal, algunas en zonas muy transitadas. Ni son efectivas como vías de comunicación, ni valen para pasear, ni son seguras porque están salpicadas de obstáculos y cruces, pero, lo peor, es que encabronan a los peatones. La mayoría de los ciclistas urbanos que se transporta, ni las toma. Se hicieron bajo el criterio político-electoral de contentar, de manera contenida, la creciente demanda de los madrileños ciclistas, no bajo el prisma de la movilidad sostenible. Ese concepto era para los anteriores gobiernos municipales ciencia ficción. Y ese género cinematográfico vende muchas entradas, pero da poco votos.

Recordemos algunas de las calles y zonas por las que discurren esta invasoras vías: Hermanos García Noblejas, Serrano, General Ricardos, Marqués de Corbera, O´Donnell, Arcentales, Sanchinarro, …y, además, un buen número de kilómetros del propio Anillo. Aunque hace algún tiempo que los servicios técnicos municipales optaron por pintar ciclocarriles-30 y otros tipos de carriles bici que comparten el espacio de la calzada con el coche (Las Tablas o Montecarmelo) , las aceras-bici, siguen ahí, como dinosaurios, promocionándose incluso a través de la Oficina de la Bici: “Para sacar el mayor rendimiento posible a los desplazamientos por la ciudad”, anuncian. ¿Se puede alardear de este tipo de “vías ciclistas” segregadas, invasoras e inútiles sin sonrojarse? Todos estos kilómetros, al final, ¿suman, o restan?

 

RECONQUISTA

Si queremos que la cosa de la bicicleta cambie en Madrid, pero de verdad, hay que devolver a los peatones su territorio. Primero, por justicia. Segundo, como ofrenda de paz y como base imprescindible para forjar una nueva estrategia común. Un punto de partida sería despintar, progresivamente, todas y cada una de las aceras-bici de la ciudad e ir diseñando, a la par, las vías alternativas por la calzada. El impacto mediático de esta pintoresca reconquista sería brutal y, estoy seguro, marcaría tendencia en el resto de España. Al mismo tiempo, redoblar nuestros esfuerzos para que la guerrilla de cicleatones invasores de la acera sea derrotada antes de que se convierta en endémica o se carguen a una pobre viejecita (cien años más de maldición). Estoy seguro de que, con este par de estrategias, los peatones y los niños ciclistas convivirían mucho mejor de camino al cole hasta que se produjera una integración efectiva y progresiva en la calzada, cualquiera que sea la infraestructura que se acabe eligiendo para ello.

Porque, esa es otra: ¿Están preparados nuestros gobernantes para este tránsito de la acera a la calzada, para recibir a los ciclistas y a hacerlos protagonistas de la intermodalidad que viene, quien sabe, si por última vez?
http://linkis.com/madridenbicicleta.es/H5I52

viernes, 14 de agosto de 2015

«NO CRITICO A LOS CICLISTAS, PERO HAN DE RESPETAR LAS NORMAS»

I. Elices / Burgos - viernes, 14 de agosto de 2015

El marido de la mujer que murió atropellada por una bici pide al Ayuntamiento que redacte ya la ordenanza sobre movilidad

Ismael García-Rámila Torres sufrió una rotura de cadera en el mismo accidente en el que el pasado 4 de agosto su mujer fallecía después de que un ciclista los arrollara a ambos en un paso de cebra situado en la calle Cartuja, en el cruce con Molinillo. El martes le dieron el alta, aunque hasta dentro de un mes no estará recuperado. Puede caminar, ayudado por un andador, pero no puede moverse con la agilidad de la que gozaba antes del siniestro.

Este hombre de 86 años ha recibido al Diario de Burgos porque entiende que en los últimos tiempos  el comportamiento de algunos ciclistas deja mucho que desear. «No quiero criticar a la bicicleta ni generalizar, pero, caramba, las normas hay que respetarlas». Y es que el hombre que le atropelló a él y a su mujer la pasada semana  se saltó un semáforo en rojo cuando circulaba en dirección al centro de la ciudad.




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Advierte de que «nunca» ha estado de acuerdo «con esa manera de actuar de muchas bicis en zona urbana, que invaden las aceras, rozan a los peatones y cuando alguien les reprocha su acción se dan la vuelta y lanzan un insulto».

Como peatón, admite que «no» es «perfecto», pero tilda de barbaridad la conducta de algunos miembros del colectivo de aficionados a las dos ruedas. «Hace años los ciclistas solo iban por la calzada, nadie circulaba por la acera», lamenta. Y entiende que en zonas peatonales anchas los viandantes y las bicis convivan, pero no comprende que en «aceras estrechas las bicis vayan lanzadas y sorteando a la gente». Y, además, «ahora cuentan con la gran ventaja de tener un extenso carril bici». De hecho, en el lugar en que fue atropellado junto a su mujer discurre uno de sus tramos, cerca de la Quinta, pero en esa ocasión el ciclista iba por la carretera.

Del accidente que terminó con la vida de su mujer indica que fue «trágico», pero que tampoco le cogió «de casualidad», porque él mismo, familiares y allegados conocen casos de heridos por el atropello de una bicicleta.

Asimismo, conmina al Ayuntamiento a elaborar ya una ordenanza de movilidad y que no espere a la entrada en vigor del Reglamento de Circulación, «ya que hay que regular de alguna manera» la convivencia de las bicicletas, los peatones y los conductores.

Se acuerda a la perfección de cómo ocurrió el siniestro. Su mujer, María Jesús San José, fue citada para una consulta rutinaria en el centro de salud de Santa Teresa. «Como siempre», fueron dando un paseo. Llegaron al paso de cebra de la calle Cartuja con Molinillo y el semáforo estaba en rojo para los peatones. «Mi mujer era una persona que no concebía cruzar un semáforo en rojo, estaba en su subconsciente», señala.

En cuanto se puso en verde, su esposa le cogió del brazo, porque tenía «ciertas dificultades para andar». Cuando recorrieron un metro les sorprendió «un topetazo impresionante, un golpe tremendo». «Ni la vimos venir», afirma, para añadir que el ciclista, «al ver el semáforo en rojo, quizás se puso a correr más, porque iba lanzado». Le golpeó de lleno a ella, porque iba un poco adelantada, si bien ambos cayeron al suelo «violentamente». «Yo afortundamante caí de costado, pero noté el dolor propio de la rotura del hueso; sin embargo mi mujer cayó de cabeza y pienso que murió al momento», rememora.

Ismael recuerda «lo bien que se portó la gente» y repara, en concreto, en un joven que presenció el accidente y «echó a correr» hacia ellos para prestarles su ayuda. «Ni siquiera era de Burgos, era valenciano; y me llamó el martes para preguntar cómo me encontraba», subraya. También bajaron el personal médico y las enfermeras del centro de salud, que «intentaron reanimar a María Jesús». Después llegó la Policía Local y las ambulancias.

Reconoce que el ciclista, «efectivamente, no se marchó al instante, estuvo por allí pululando». Y en un momento se dirigió a Ismael y le dijo: «Pero si no les he visto». «Si no nos vio es que era ciego porque es un sitio con visibilidad perfecta, en línea recta», detalla. Después, recuerda, «se marchó». Ismael se muestra tranquilo y espera que sus declaraciones sirvan para «sensibilizar» a los ciclistas y hacer ver al Ayuntamiento la necesidad de una regulación.