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sábado, 10 de febrero de 2018

Una casta superior

La Vanguardia
30 Mar 2017
Quim Monzó

Cada día queda más claro que los ciudadanos están hasta la coronilla de las prerrogativas que se otorgan muchos ciclistas, que se consideran una casta superior que no tiene por qué respetar las normas de circulación en vigor. Ahora, la queja la ha hecho la Federació d’Associacions de Veïns de Girona, que propone que tengan que llevar una placa identificativa –lo que antes llamábamos matrícula– y pagar un seguro obligatorio. La federación presentó la propuesta durante la última reunión de la Taula de Mobilitat y, como fue aprobada, la han trasladado al Ayuntamiento. Rápidamente, ha salido el tío Paco con la rebaja. En este caso, el concejal de Movilidad, que dice que la cuestión de las placas puede ser interesante, pero no tanto para controlar a quien circula como para conocer qué parque de bicis hay y qué recorridos hacen. Le debe de dar miedo que el verbo controlar le alborote el gallinero sostenible.

Y, en cambio, aparte del interés por saber qué parque hay, se trata precisamente de controlarlas. Lo dice clarito el presidente de la federación, que también se cura en salud cuando dice que están absolutamente a favor de las bicis, pero acto seguido recuerda que muy a menudo van por la acera a toda castaña, que pasan junto a los portales y que atraviesan los pasos de peatones a un ritmo acelerado. En el Diari de Girona explica el porqué básico de esas matrículas: “Que si una bici provoca un siniestro, pueda ser identificable”. ¡De eso se trata! Insiste también en la necesidad de que cuenten también con un seguro, igual que deben tener uno los vehículos motorizados.

Que toda una Federació d’Associacions de Veïns haya decidido implicarse en el asunto significa que la situación es ya insostenible. Su demanda se añade a la que hizo hace dos semanas el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, cuando reclamó que se regulara la movilidad en bici a base de matricularlas y que, además, tengan un seguro. Según el informe del Síndic, las bicis “tienen que disponer de un seguro de responsabilidad por daños materiales y corporales a terceros, como el resto de medios de transporte; así, en caso de accidente podría aplicarse un mecanismo para dar cobertura a los daños causados”. La demanda de Ribó se añadía a la de Maria Assumpció Vilà, la Síndica de Barcelona, que hace dos o tres meses defendía lo mismo.

Tenemos, pues, todo un Síndic de Greuges, toda una Síndica y la Federació d’Associacions de Veïns de una gran ciudad pidiendo exactamente la misma medida justa y necesaria. Pero, en el hipotético caso de que finalmente las autoridades impulsaran la norma que les piden, no habría suficientes policías municipales en todo el país para hacerla cumplir. Sin matrícula ni seguro, los ciclistas seguirían pasando por delante con una sonrisa burlona en los labios y los municipales mirarían hacia otro lado, como hacen ahora cuando ven que se saltan las normas ya en vigor. Por cobardía, han permitido durante demasiado tiempo que nuestras ciudades se hayan convertido en can Pixa y no veo ahora en el horizonte ninguna solución efectiva.

Novedad: la Federació d’Associacions de Veïns de Girona pide también que las bicis lleven matrícula

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