VI QUE PODÍA LLEGAR A CUALQUIER LADO
SIN QUE ME PUSIERAN CARRIL BICI

Os traemos una entrada de Elencita publicada en enbicipormadrid.es

Escrito el 5 de noviembre por Elencita

Vi que podía llegar a cualquier lado sin que me pusieran carril bici Cuando era pequeña andaba en bici por el pueblo, como muchos. Ni recuerdo cuando aprendí de lo pequeña que era. La casa de mis abuelos estaba en las afueras, a un kilómetro y medio del pueblo, y para ir con mis amigos lo lógico era coger la bici, también íbamos al pueblo de al lado a comprar chuches, a bañarnos al río... por carretera general sin arcén, curvas, no llevábamos casco, una locura. Tuvimos caídas, algunas gordas, pero por suerte nunca nos pasó nada grave. Mis padres no se preocupaban y nosotras menos. ¿Es el mundo más peligroso hoy que entonces? ¿O es esta cultura del miedo que nos paraliza? No sé contestar y como no tengo niños no necesito plantearme si sería capaz de criarlos como me criaron a mí, pero supongo que es difícil.

En cualquier caso, parece que con esos antecedentes yo podría haber dado el paso de empezar a moverme por la ciudad en bici sin más complicaciones, pero no. Yo, como mucha gente, ni me lo planteaba, creía que las calzadas eran para los coches y que mientras no hubiera carriles bici no había nada que hacer. La cosa es que sí había un carril bici cerca de mi casa, en O´Donnell, ¿pero cómo llego hasta él? por la acera, claro, y luego llego al Retiro y me pongo a dar vueltas... qué poco atractivo, para eso no me voy a comprar una bici...

Pero la semilla estaba plantada. El deseo lo tenía dentro y me puse a investigar. Buscaba plegables que pudiera guardar en el trabajo, porque me daba mucho miedo que me mangaran la bici, buscaba cosas de bici por internet y claro, llegué a enbicipormadrid y empecé a leer. Y de repente se me abrieron los ojos. Y empecé a ver las cosas de otra manera. me di cuenta de que me habían engañado, que las calzadas no son exclusivas para motorizados, que sabiendo cómo, se pueden usar, me leí todos los consejos, me estudié el plano de calles tranquilas de Villarramblas y vi que podía llegar a cualquier lado sin que me pusieran carril bici, y me lancé. 


Me decidí a comprarme la bici y la usé por la calzada desde el primer día, porque llevaba la teoría aprendida y no me pareció difícil llevarla a la práctica. Yo no pedí Bicifinde, sólo crucé un par de mails con Villarramblas sobre mi itinerario. Para mí fue suficiente, ya que no me muevo por zonas complicadas. Llevo ya un año y medio cogiendo la bici a diario y ya no me limito a las calles tranquilas, porque he aprendido y cogido experiencia, aunque sigo prefiriéndolas. Sobre todo sigo odiando las calles con carril bus, porque no me gusta esa sensación de estar en el medio, pero a lo mejor también aprenderé a superarlo.

Hoy trato de poner mi granito de arena circulando, simplemente eso, con toda la normalidad del mundo, con mi Brompton, con mi pinta de "pija" (aunque por dentro no lo sea tanto), porque ciclistas los hay de todos las formas y colores.

En resumen, en mi caso lo que me paralizaba no era otra cosa que las ideas preconcebidas. Sólo necesitaba alguien que me dijera que se podía hacer y que me explicara cómo, y eso lo encontré aquí, en este blog. Así que os animo a seguir, que aunque a veces parece que no llega más que a ciclistas convencidos, esto no es así, hay mucha gente con ganas de bici por ahí, y sólo necesitan un empujón.

¡Nos vemos en bici por Madrid!

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